La luz de las velas volvió a encenderse este lunes en Gutiérrez y Corrientes. Tres años después del crimen que conmocionó a Rosario, la familia de Mauro Villamil se reunió para recordar que el asesinato del playero de 36 años sigue impune.
"Pasaron tres años y estamos sin respuestas. No se sabe nada, no hay pistas de quién lo mató", expresó Gastón Villamil, hermano de la víctima, con la voz cargada de dolor pero también de determinación. El 3 de mayo de 2023, Mauro fue acribillado por error mientras hacía compras en una verdulería, quedando en medio de un ataque que no era para él.
La investigación determinó que el ataque fue un intento dirigido contra el comercio o su dueño, y que Mauro, padre de familia y trabajador, fue una víctima circunstancial de la violencia que azotaba Rosario en ese momento. Un hombre joven, captado por cámaras de seguridad usando un buzo naranja, disparó y huyó sin dejar rastros.
Desde hace seis meses, el Gobierno provincial mantiene vigente una recompensa de 16 millones de pesos para quien aporte datos certeros sobre el autor de los disparos. Sin embargo, el dinero no ha sido suficiente para romper el muro de silencio que rodea al caso.
"La recompensa sirve, pero la gente tiene miedo. Pedimos que no tengan miedo, el aporte es anónimo y nadie se va a enterar", insistió Gastón. El familiar remarcó que la única esperanza de la querella es que "alguien hable y aporte algo concreto", ya que el avance judicial se encuentra estancado por la falta de testigos que se animen a declarar.
¿Cuántos casos más van a quedar en la nada? Durante la jornada, los presentes realizaron una intervención artística para pintar los nombres de los seres queridos perdidos en hechos de inseguridad, transformando el dolor en un acto de memoria colectiva que interpela a toda la ciudad.
Los familiares también manifestaron su intención de impulsar un marco legal que apunte a la responsabilidad política y administrativa de funcionarios desde 2020. Consideran que la falta de políticas de seguridad efectivas los hace partícipes de la desprotección que derivó en tragedias como la de Mauro.
Tres años después, la pregunta sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo vamos a permitir que los crímenes queden impunes en Rosario? La familia Villamil no baja los brazos, pero necesita que alguien, en algún lugar de la ciudad, se anime a hablar.

Comentarios (10)
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Tres años y nada. Así estamos en Rosario, los criminales andan sueltos y las familias pidiendo justicia. Una vergüenza.
Pobre familia, no me imagino el dolor que deben sentir. Ojalá alguien se anime a hablar, 16 millones no es poco dinero.
La gente no habla porque sabe que después los van a buscar. Así de simple. No hay protección para testigos en esta ciudad.
@El Tano tenés razón, pero tampoco podemos quedarnos callados para siempre. Algún día hay que ponerle freno a esta locura.
Yo conocía a Mauro del barrio, era un tipo laburante y buena gente. No se merecía esto. Espero que algún día aparezca el hijo de puta que lo mató.
16 millones y nadie habla? Algo raro hay ahí. O la gente tiene mucho miedo o saben algo que no quieren decir.
@Rosarino indignado obvio que tienen miedo, hermano. En este país si hablás te matan. Así de claro.
Qué tristeza leer esto. Una familia destruida por la violencia y la impunidad. Hay que seguir pidiendo justicia, no aflojar nunca.
Y los políticos mientras tanto de campaña prometiendo seguridad. Después pasa esto y se hacen los boludos. Siempre la misma historia.
Me parte el alma ver a la familia todavía pidiendo justicia después de 3 años. No puede ser que en Rosario maten a alguien y no pase nada.