Cáritas Rosario contradice al INDEC: 'Cada vez más gente pide ayuda'
Mientras el INDEC celebra una baja histórica de la pobreza en Rosario, desde Cáritas denuncian que la demanda de asistencia creció un 10% y que cada vez más jubilados no pueden vivir con sus ingresos.
¡DEMOLEDOR! Mientras el gobierno festeja los números del INDEC que muestran una supuesta mejora en la pobreza rosarina, desde las trincheras de la realidad llega un cachetazo que despierta: Cáritas Rosario sale con los tapones de punta a desmentir la fantasía oficial.
Según informó El Ciudadano, el vicepresidente de Cáritas Rosario, Fabián Monte, no se guardó nada y fue lapidario: "Cada vez más gente viene a pedir asistencia, especialmente jubilados". ¿Dónde está esa mejora que tanto pregona el INDEC? ¡En el papel nomás!
El sacerdote, que conoce la calle mejor que cualquier estadístico de escritorio, fue demoledor: "Los datos oficiales representan una foto vieja", porque corresponden al segundo semestre de 2025. "Nosotros no discutimos la metodología del INDEC, pero sí damos testimonio de lo que vemos todos los días en nuestras parroquias", declaró a LT8 con la autoridad de quien está en el barro.
¿Y los números oficiales? Una burla. El INDEC dice que la pobreza en el Gran Rosario cayó del 32,4% al 22,3% en un año. Pero desde Cáritas la realidad es otra: "Estaríamos felices de decir que disminuyó la ayuda, pero no es lo que vemos. Al contrario, ha aumentado y es algo constante", sostuvo Monte sin anestesia.
Lo más escalofriante es lo que está pasando con nuestros abuelos. "Son personas que tienen ingresos, pero no les alcanza para vivir", denunció el vicepresidente de Cáritas. ¡Jubilados haciendo cola para pedir comida! ¿Hasta cuándo vamos a mirar para otro lado?
Monte fue categórico: los pedidos de asistencia crecieron alrededor de un 10% entre 2024 y 2025. "Vemos personas que se quedan sin trabajo y se acercan para pedir ayuda. Es una situación que se repite en toda la región", agregó con la bronca de quien ve sufrir a la gente todos los días.
Desde Cáritas no buscan confrontar, pero la realidad los obliga: "Los números dicen una cosa, pero la realidad cotidiana muestra otra". Y esa realidad duele, lastima, indigna. Mientras los funcionarios celebran estadísticas, en las parroquias rosarinas la cola del hambre no para de crecer.