El ajuste de Caputo destroza el PAMI: médicos pierden 50% del sueldo
La nueva resolución del Gobierno eliminó honorarios por consulta y dejó solo pago por cápita. Los profesionales perdieron la mitad de sus ingresos y declararon un paro de 72 horas que afecta a miles de jubilados.
Lo que está pasando en el PAMI no tiene nombre. La resolución 1107/2026 que firmó el gobierno de Javier Milei le pegó donde más duele a los médicos que atienden jubilados: en el bolsillo. Y cuando a los doctores les duele el bolsillo, a los viejos les duele todo.
Según informó El Ciudadano, el cambio es brutal: eliminaron los honorarios por consulta y dejaron únicamente el pago por cápita. Sí, subieron ese monto fijo de $946 a $2.100 por paciente, pero la quita de adicionales fue demoledora. Los profesionales perdieron el 50% de sus ingresos.
¿Qué significa esto en números reales? Un médico que cobraba cerca de $1.650.000 ahora se tiene que conformar con $800.000. Con la inflación que tenemos, es como si les hubieran cortado las piernas para caminar más rápido.
La respuesta no se hizo esperar: paro de 72 horas que involucra a unos 8.500 médicos y 3.200 odontólogos en todo el país. Y acá viene lo que realmente preocupa: muchos profesionales ya están evaluando dejar de atender afiliados del PAMI y pasarse al sector privado. ¿El resultado? Menos médicos disponibles para los jubilados.
Pero el problema no arranca ni termina ahí. El PAMI arrastra una deuda con prestadores que ronda los 500.000 millones de pesos. Clínicas, farmacias, ópticas y laboratorios tienen atrasos de hasta cuatro meses en los pagos. ¿Cómo pretenden que funcione un sistema así?
En los consultorios se viven escenas desgarradoras: jubilados que tienen que elegir entre comprar remedios, pagar el alquiler o cubrir necesidades básicas. La reducción de medicamentos gratuitos y la eliminación de programas de provisión incrementaron el gasto de bolsillo justo en el sector que menos puede pagarlo.
Los médicos, además de cobrar menos, ahora tienen que hacer más papeleo. Formularios, gestión de medicamentos, insumos y trámites diversos que antes no existían. También denuncian restricciones para solicitar prácticas básicas, lo que complica aún más la atención.
Todo esto forma parte del recorte del gasto que impulsa el ministro Luis Caputo bajo las órdenes de Milei. Con menos recursos, el sistema se debilita, crecen los problemas y el impacto final siempre recae sobre los mismos: los jubilados, que cada vez tienen más obstáculos para acceder a la atención que necesitan y merecen.
¿Hasta cuándo vamos a permitir que el ajuste se haga sobre las espaldas de los que más trabajaron por este país? La pregunta queda flotando mientras los consultorios se vacían y los viejos sufren las consecuencias de una política económica que no mide el costo humano de sus decisiones.