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Economia

Las SGR endurecen condiciones y agravan la falta de liquidez de las pymes en Santa Fe

Victoria Aldana • 19 de septiembre de 2026

Las Sociedades de Garantías Recíprocas están siendo mucho más restrictivas para otorgar avales, justo cuando las pequeñas y medianas empresas más necesitan financiamiento. Especialistas rosarinos advierten que el problema no es de solvencia sino de liquidez, y que el acceso al crédito se convirtió en la traba principal para empresas que son económicamente viables.

Las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR), creadas precisamente para facilitar el acceso al crédito de las pequeñas y medianas empresas, están operando hoy con criterios mucho más estrictos para otorgar avales. El resultado es una paradoja cruel: las pymes que más necesitan financiamiento son las que menos lo consiguen. Y el diagnóstico lo hacen desde adentro dos consultores especializados en estructurar financiamiento bancario y bursátil para el segmento.

Mauricio Funes y Cristian Bergmann trabajan con empresas de la región ayudándolas a acceder a crédito de mediano plazo, y tienen una lectura de primera mano sobre lo que está ocurriendo en el mercado. Su conclusión es contundente: el problema hoy no es la tasa de interés, sino el acceso mismo al financiamiento.

"En la actualidad vemos que empresas pyme patrimonialmente fuertes, competitivas, con costos ajustados y negocios viables, están afrontando serios problemas de iliquidez, producto de la caída del consumo interno", señala Bergmann. La aclaración es importante: no se trata de empresas quebradas ni mal administradas. El problema es de cronograma de pagos, no de solvencia. Las ventas cayeron, los plazos de cobro se estiraron y los cheques rebotados se multiplicaron.

Los números que maneja Bergmann son elocuentes: ocho de cada diez empresas pyme hoy morosas eran pagadoras regulares hasta 2024. Es decir, el deterioro es reciente y está directamente vinculado a la contracción del mercado interno. "Las empresas hoy tienen que refinanciar y no encuentran alternativas, lo que estresa aún más sus flujos de caja por los intereses que deben afrontar", agrega el consultor.

En ese contexto, el endurecimiento de las SGR llega en el peor momento posible. Los bancos comerciales ya venían reduciendo su exposición al segmento pyme para bajar su propia morosidad. Ahora las SGR, que deberían funcionar como el puente entre las empresas y el crédito bancario, también cerraron el grifo. "Algunas de las grandes están por demás restrictivas", advierte Bergmann.

¿Cómo se traduce eso en la práctica? Funes lo explica con precisión: antes alcanzaba con presentar fianzas personales de los socios, como una manifestación de bienes, para obtener un aval. Hoy eso ya no alcanza. "Ahora la empresa debe colocar una garantía líquida o con instrumento financiero en moneda dura", detalla. La posibilidad de usar bienes prendables —maquinaria, equipos— como garantía para la compra de activos prácticamente desapareció. Y las garantías hipotecarias, que antes eran moneda corriente, hoy son rechazadas de plano.

"Además de rebotar garantías hipotecarias porque exigen garantías líquidas, es cada vez menos lo que te permiten apalancar", suma Bergmann. En otras palabras: más exigencias y menor capacidad de endeudamiento para las empresas que logran pasar el filtro.

Los consultores también apuntan a una falla estructural en la forma en que las SGR evalúan el riesgo, especialmente en operaciones muy típicas de la región santafesina. Cuando una pyme descuenta cheques de una empresa ancla —agroindustria, maquinaria agrícola, autopartes— el riesgo real no está en la pyme que endosa el cheque, sino en quien lo va a pagar. "Avalar contra esa calidad crediticia baja la pérdida esperada real sin exigirle un peso más de contragarantía al socio partícipe", explica Bergmann. Sin embargo, las SGR siguen analizando al librador en lugar del pagador, lo que encarece y complica operaciones que en términos de riesgo real son perfectamente sanas.

El diagnóstico final de Funes es lapidario: "El problema hoy no es de tasa sino de acceso. Ni llegamos a hablar de si las tasas son altas o no. El problema hoy es el acceso. Esa es la traba principal". En un país donde el crédito al sector privado históricamente fue escaso, la combinación de bancos más conservadores y SGR más restrictivas deja a las pymes sin red de contención justo cuando más la necesitan.

En contexto
¿Qué es una SGR?
Las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) son entidades creadas por ley para facilitar el acceso al crédito de las pymes, otorgando avales ante bancos y mercados de capitales. En Argentina operan bajo la supervisión del Banco Central y el Ministerio de Economía. Su rol es clave porque muchas pymes no tienen los activos suficientes para garantizar préstamos por sí solas.
En contexto
El crédito pyme en Argentina: una deuda histórica
Argentina tiene uno de los niveles más bajos de crédito al sector privado como porcentaje del PBI en la región, históricamente por debajo del 15%. Las pymes, que generan más del 70% del empleo privado, son las más afectadas por esta restricción estructural, ya que no acceden a los mercados de capitales con la misma facilidad que las grandes empresas.
Antecedentes
Caída del consumo interno: el detonante
La contracción del mercado interno registrada desde 2024 impactó de lleno en las cadenas de pago. Con menos ventas, las empresas estiran los plazos de cobro y acumulan tensiones financieras aunque su estructura de costos y su modelo de negocio sean viables. Ese es el escenario que describe la mayoría de los casos que atienden los consultores Funes y Bergmann.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las SGR están más restrictivas para dar avales a las pymes?

Según los especialistas, las SGR endurecieron sus criterios de riesgo para reducir su propia morosidad. Ahora exigen garantías líquidas o en moneda dura en lugar de aceptar bienes prendables o hipotecas, lo que deja afuera a muchas empresas que antes calificaban.

¿Las pymes en Santa Fe están en quiebra o es un problema de liquidez?

Los consultores son claros: el problema es de liquidez, no de solvencia. Empresas patrimonialmente sólidas y competitivas tienen dificultades para cumplir sus cronogramas de pago porque cayeron las ventas y se estiraron los plazos de cobro, pero no están quebradas.

¿Qué alternativas tienen las pymes si los bancos y las SGR les cierran el crédito?

Según los especialistas Funes y Bergmann, las empresas están buscando refinanciar deuda pero encuentran pocas alternativas, lo que genera un círculo vicioso de mayores intereses y mayor estrés financiero. El mercado de capitales bursátil es una opción, pero requiere un nivel de profesionalización que no todas las pymes tienen.

Fuente: Rosario3