Cocoliso González reveló por qué se fue de Newell's: 'Pasaron cosas'
El delantero paraguayo jugó en el Gigante de Arroyito con Independiente del Valle y confesó su amargura por no haber continuado en la Lepra. 'Me quedó la espina clavada', admitió tras el debut en Copa Libertadores.
La vuelta de Carlos 'Cocoliso' González al Gigante de Arroyito tenía todo para ser emotiva, pero terminó siendo dolorosa. El delantero paraguayo pisó el césped del estadio de Central como titular de Independiente del Valle en el debut copero, justamente frente al eterno rival de Newell's, el club que lo vio brillar y del que se fue con el corazón partido.
'Me quedó la espina clavada, pero esto es fútbol', confesó el atacante según informó La Capital, con esa mezcla de resignación y bronca que solo entiende quien vivió el fútbol desde adentro. La frase resume todo: un jugador que quería quedarse, una institución que aparentemente también lo quería, pero algo se rompió en el medio.
¿Qué pasó realmente entre Cocoliso y la Lepra? El paraguayo fue claro: había interés de ambas partes para que continuara en el Parque de la Independencia, pero 'pasaron cosas'. Esas dos palabras encierran todo un mundo de especulaciones en el fútbol rosarino, donde las negociaciones se manejan entre bambalinas y los hinchas solo ven el resultado final.
El delantero de 29 años había encontrado en Newell's un lugar donde su fútbol floreció. Sus goles y su entrega lo convirtieron en uno de los favoritos de la hinchada leprosa, que ahora lo vio regresar vestido con otros colores en una noche de Copa Libertadores. La ironía del destino quiso que su regreso fuera justamente contra Central, en un clásico que siempre duele más cuando hay ex de por medio.
La confesión de González desnuda una realidad que se repite en el fútbol argentino: jugadores que se van no por falta de ganas o rendimiento, sino por 'cosas que pasan' en los despachos. Dirigentes, representantes, números que no cierran, egos que chocan. El hincha de Newell's se queda con la duda de qué hubiera pasado si esas 'cosas' no hubieran pasado.
Ahora Cocoliso busca en Ecuador lo que no pudo completar en Rosario. Pero esa espina clavada de la que habla seguirá ahí, recordándole que a veces el fútbol no es solo patear una pelota, sino navegar en aguas turbias donde no siempre gana el mejor proyecto deportivo.