Santilli en Jefatura de Gabinete: el alivio de los gobernadores que esperaban este Colorado
El nombramiento de Diego Santilli como jefe de Gabinete fue recibido con alivio por los gobernadores no opositores, que llevaban dos años y medio de vínculo deteriorado con la Casa Rosada. Maximiliano Pullaro es uno de los mandatarios que más expectativas tiene con el cambio.
Hay una frase que quedó en la historia del juego y del espectáculo argentino. En febrero de 1986, Jacobo Winograd hizo saltar la banca del Casino de Mar del Plata y después lo contó con esa vehemencia que lo hacía único: "Cuando vino Colorado el 32, casi me desmayo o me muero directamente". La anécdota, cuarenta años después, le calza perfecta a lo que está pasando en la política argentina.
Porque cuando salió el nombre de Diego Santilli para ocupar la Jefatura de Gabinete, más de un gobernador no opositor respiró hondo. No con la vehemencia del mediático, claro, pero con el mismo alivio de quien ve caer el número que estaba esperando. El Colorado llegó, y esta vez no al tapete de un casino sino al despacho más caliente del Ejecutivo nacional.
El diagnóstico que circula entre los mandatarios provinciales es claro y no requiere demasiada traducción: los últimos dos años y medio de relación entre la Casa Rosada y las provincias fueron, en el mejor de los casos, un vínculo de desaire sostenido. Reuniones que no se concretaban, llamados que no se devolvían, demandas que se perdían en el laberinto burocrático de una gestión que priorizó el ajuste por sobre la articulación territorial.
En ese contexto, la llegada de Santilli no es un dato menor. El exvicejefe de Gobierno porteño y exministro de Seguridad bonaerense tiene algo que escaseó en la gestión: vocación de diálogo con el interior. Su paso por la política bonaerense le dio una red de contactos y una comprensión del territorio que sus antecesores en el cargo no siempre demostraron tener.
¿Alcanza con un cambio de nombre en el organigrama para recomponer dos años y medio de distancia? La pregunta no es retórica: tiene respuesta concreta en lo que venga en las próximas semanas. Los gobernadores que hoy celebran en voz baja saben que el entusiasmo tiene fecha de vencimiento si no aparecen señales concretas.
En Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro es uno de los mandatarios que más expectativas tiene depositadas en este cambio. La provincia lleva meses reclamando mayor coordinación con Nación en materia de seguridad, obra pública y transferencias. La sintonía política entre Pullaro y el espacio de Santilli existe, pero la sintonía política sin recursos concretos es apenas una foto de campaña.
El dato que más pesa en el análisis de los equipos provinciales es que Santilli llega en un momento donde el calendario electoral empieza a presionar. Con las elecciones legislativas de 2027 ya en el horizonte, la Jefatura de Gabinete se convierte en una pieza clave para aceitar la relación con los distritos que el oficialismo necesita sostener o recuperar. Eso le da a los gobernadores una cuota de poder de negociación que en los últimos tiempos habían perdido.
El Colorado salió en el paño de Pullaro y de varios más. Ahora falta ver si el número paga o si la banca vuelve a quedarse con todo.
Preguntas frecuentes
Por qué los gobernadores celebran la llegada de Santilli a Jefatura de Gabinete?
Porque el nuevo jefe de Gabinete tiene perfil dialoguista y experiencia territorial, lo que genera expectativas de recomponer el vínculo con las provincias tras dos años y medio de relación distante con la Casa Rosada.
Qué espera Pullaro del cambio en Jefatura de Gabinete?
La provincia de Santa Fe espera mayor coordinación con Nación en seguridad, obra pública y transferencias de fondos, temas que estuvieron trabados durante la gestión anterior.