El trabajo en apps explota en Rosario: ya son más de un millón en Argentina
Con el desempleo en 7,5%, el trabajo en plataformas digitales se convierte en la válvula de escape para miles de argentinos. En Rosario, delivery y apps de servicios crecen sin parar mientras la crisis laboral se profundiza.
La realidad golpea duro en las calles de Rosario. Mientras el desempleo trepa al 7,5% en el último trimestre de 2025 -la cifra más alta desde la pandemia-, una nueva economía emerge entre el asfalto y las pantallas de los celulares.
Según informó La Capital, el trabajo en plataformas digitales ya supera el millón de personas en Argentina. Una cifra que no es solo estadística: es el reflejo de una Argentina que busca sobrevivir como puede.
¿Cuántos rosarinos conocés que ahora manejan para Rappi, reparten comida en PedidosYa o se convirtieron en conductores de Uber? La respuesta está en cada esquina de la ciudad. Lo que antes era un trabajo de fin de semana, ahora se transformó en el sustento principal de miles de familias.
El fenómeno no es casualidad. Con la crisis económica mordiendo los bolsillos y las empresas ajustando personal, las apps se volvieron el refugio de quienes no pueden darse el lujo de estar sin ingresos. Desde el centro rosarino hasta los barrios más alejados, la bicicleta y la moto se convirtieron en herramientas de trabajo.
Pero acá viene lo que nadie te cuenta: este crecimiento exponencial del trabajo en plataformas no es solo una oportunidad, es también un síntoma. Síntoma de un mercado laboral que no puede absorber a todos los que buscan trabajo, de una economía que empuja a la gente hacia la informalidad.
Los números son contundentes. El 7,5% de desempleo del cuarto trimestre de 2025 marca un punto de inflexión. Y mientras los políticos debaten en los despachos, en las calles de Rosario la gente se las rebusca como puede.
¿Hasta cuándo vamos a seguir normalizando que el trabajo en apps sea la única salida para miles de argentinos? La pregunta queda flotando, mientras el delivery toca el timbre y la economía digital sigue creciendo sobre los escombros del empleo formal.