HORROR en San Cristóbal: el crudo análisis sobre la tragedia escolar que sacude a Rosario
Un especialista de Flacso revela la escalofriante realidad detrás del brutal crimen que conmocionó a la ciudad. La soledad adolescente y la ausencia de referentes, claves del drama que nadie quiere ver.
Demoledor. Lo que pasó el lunes pasado en San Cristóbal sigue dando que hablar y las revelaciones son cada vez más estremecedoras. Según informó La Capital, un chico de apenas 15 años asesinó de un escopetazo a otro de 13 años e hirió a ocho menores más en una escena que paralizó a toda Rosario.
Pero ahora, un especialista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) pone el dedo en la llaga y revela la cruda realidad que nadie quiere ver. Mariano Cranco, investigador y experto en convivencia escolar, no se guardó nada y disparó contra todo: "Muchos adolescentes están sumergidos en la soledad, y hacen literal lo que les dice una viralización del celular".
¿Hasta cuándo vamos a seguir tapando el sol con la mano? El especialista fue demoledor en su análisis y comparó la situación actual con épocas pasadas: "Antes había tribus como los rolingas, punks o hippies donde con valores en común se producía un efecto de lazo social". Hoy, según Cranco, lo que prima es "la ausencia de un mensaje que los represente".
La bronca es total entre los vecinos de San Cristóbal, que todavía no pueden creer lo que vivieron. Una tragedia que desnuda la realidad más cruda: pibes perdidos, sin referentes, navegando solos en un mar de violencia digital que los arrastra hacia el abismo.
¿Dónde están los adultos? ¿Quién se hace cargo de esta generación que creció entre pantallas y soledad? Las preguntas se multiplican, pero las respuestas brillan por su ausencia. Mientras tanto, las familias de las víctimas siguen pidiendo justicia y los especialistas advierten que esto puede volver a pasar.
Lo que más indigna es que esta tragedia era evitable. Los signos estaban ahí, pero como siempre, nadie quiso verlos. Ahora, con un chico muerto y ocho heridos, todos se rasgan las vestiduras y buscan culpables. Pero la realidad es una sola: fallamos como sociedad, y los pibes pagan el precio más alto.