Lotocki declaró en el juicio por la muerte de Zárate: "Él se presentaba como un paciente sano"
El cirujano Aníbal Lotocki tomó la palabra ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 en el juicio por la muerte del empresario Cristián Zárate. Aseguró que el paciente llegó decidido a operarse, que los estudios prequirúrgicos no mostraban anomalías y que no había señales de riesgo. Sin embargo, el propio relato del médico revela un posoperatorio caótico que terminó en tragedia.
Lo que dijo Aníbal Lotocki ante el tribunal no fue una confesión, pero tampoco fue tranquilizador. El cirujano más polémico de la Argentina se paró frente al Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17 y construyó, con cada respuesta, la imagen de un médico que hizo todo bien. El problema es que Cristián Zárate igual murió.
"El señor Zárate vino totalmente decidido a operarse. Quería hacerlo conmigo", arrancó Lotocki, marcando desde el inicio que la voluntad del paciente era el eje de su defensa. Según su relato, atendió al empresario en su clínica del microcentro porteño, sobre la calle Florida. Zárate llegaba tarde porque viajaba desde Luján. Todo, según el médico, dentro de los parámetros normales.
La estrategia discursiva fue clara: construir la figura de un paciente sano, decidido y sin factores de riesgo. "No tenía signos de enfermedad ni síntomas", declaró. Agregó que los estudios prequirúrgicos —enviados por WhatsApp, dato que no pasó desapercibido— no mostraban anomalías. "El examen cardíaco, perfecto; el examen respiratorio, perfecto", repitió como un mantra. La radiografía de tórax, según él, estaba "en perfectas condiciones".
Pero ahí apareció el primer bache en el relato: Zárate presentaba enzimas elevadas. Lotocki lo admitió, aunque enseguida lo minimizó: dijo que ese valor no configuraba un riesgo para la operación. Es el tipo de detalle que los fiscales no dejan pasar.
El médico también contó un episodio que, leído con atención, dice bastante sobre la dinámica de esa relación profesional. Relató que en un momento previo tuvo que suspender la cirugía porque había tenido contacto con un caso de COVID y debía hacer cuarentena. La reacción de Zárate, según Lotocki, fue violenta: "Le faltó el respeto a mi esposa". Después pidió disculpas. Y la operación siguió adelante. "Él confiaba en mí pero que no lo pospusiera más", reprodujo el médico. Un paciente que presionaba. Un médico que cedió.
La intervención fue una liposucción y una dermolipectomía con técnica "tulua", procedimientos que Lotocki describió como ambulatorios, sin necesidad de internación. Incluso aportó un detalle llamativo para rebatir al Cuerpo Médico Forense: señaló que en la foto prequirúrgica se ve un tatuaje que habría desaparecido si la dermolipectomía hubiera sido completa. "Desapareció un 30 o 40 por ciento", aclaró, como si eso lo eximiera de responsabilidad.
Pero fue el relato del posoperatorio el que más tensión generó en la sala. Lotocki describió que, tras la cirugía, pasó a revisar a Zárate y lo encontró "no lúcido", exaltado, con somnolencia y desorientación. "Se excitaba. Pensé que podía tener un ataque de pánico, pero se dormía", declaró. El anestesiólogo le administró morfina. Después bajó la presión arterial, apareció taquicardia. El drenaje mostraba una solución sanguinolenta: "Había perdido 400 mililitros. Estaba perdiendo mucho líquido".
¿Cómo se llama eso, si no es una complicación en curso? Lotocki insistió en que el paciente "no tenía nada" y que tardó mucho en despertar, algo que atribuyó a una variación individual. "En muchos pacientes sucede", dijo. Fue anestesiado nuevamente. El procedimiento se extendió dos horas más. Y Zárate no volvió a casa.
El Cuerpo Médico Forense elaboró un informe que complicó seriamente la situación del acusado. Lotocki lo enfrentó con una frase: "No es una falta las múltiples incisiones", respondiendo a una de las observaciones de los peritos en la autopsia. Pero una defensa construida sobre la negación de cada señal de alarma tiene un límite: en algún punto, el tribunal va a tener que decidir si todo lo que salió mal fue mala suerte, o si hubo alguien que no quiso ver lo que tenía delante.
El juicio continúa. Y la pregunta que flota en el aire del Tribunal N°17 es la misma que se hacen los familiares de Zárate desde el día en que lo perdieron: si el paciente estaba tan sano, ¿cómo terminó así?
Preguntas frecuentes
Por qué está siendo juzgado Aníbal Lotocki?
Lotocki enfrenta juicio por la muerte del empresario Cristián Zárate, quien falleció tras una liposucción y dermolipectomía realizadas en su clínica. El médico acumula múltiples causas por presunta mala praxis, incluyendo la muerte de Silvina Luna en 2023.
Qué dijo Lotocki en su declaración sobre la muerte de Zárate?
El cirujano aseguró que Zárate era un paciente sano, que los estudios prequirúrgicos no mostraban anomalías y que no había señales de riesgo previas a la operación. Sin embargo, describió un posoperatorio con pérdida de lucidez, taquicardia y pérdida de 400 mililitros de líquido.
Qué operación le hizo Lotocki a Zárate?
Según declaró el propio médico, la intervención consistió en una liposucción y una dermolipectomía con técnica 'tulua', procedimientos que describió como ambulatorios y que, según él, no requerían internación.
Lotocki tiene antecedentes de condenas judiciales?
Sí. Lotocki fue condenado a cuatro años de prisión en la causa por la muerte de Silvina Luna y tiene su matrícula médica suspendida. Enfrenta además otras causas penales por complicaciones en distintos pacientes.