Familia de Funes pide ayuda urgente: abejas invaden su casa y hay alérgicos
Una familia que vive en el límite entre Funes y Roldán quedó rehén de una colmena que anidó en las paredes de su casa. Varios integrantes son alérgicos y ya requirieron atención médica de urgencia por ataques de los insectos.
Una familia del Gran Rosario vive una pesadilla que parece sacada de una película de terror. Según informó La Capital, los vecinos de la zona limítrofe entre Funes y Roldán quedaron literalmente prisioneros en su propia casa por una colmena de abejas que se instaló en el interior de una de las paredes de la vivienda.
La situación se volvió crítica cuando varios integrantes de la familia tuvieron que recibir atención médica de urgencia tras sufrir ataques de estos insectos. El dato más preocupante es que parte del grupo familiar es alérgico a las picaduras de abejas, lo que convierte cada encuentro con estos insectos en una potencial emergencia médica.
"Es desesperante porque entre las 15 y las 20 horas nos invaden y son muy agresivas, a tal punto que nos tenemos que ir o quedarnos encerrados durante todo el día", relataron los afectados al medio rosarino. La familia describió un escenario donde la rutina diaria se ve completamente alterada por la presencia de estos insectos que han convertido su hogar en territorio hostil.
El problema radica en que la colmena se estableció dentro de las paredes de la construcción, lo que hace extremadamente complejo su remoción sin causar daños estructurales significativos. Los vecinos aseguran que no saben qué hacer para ahuyentar a las abejas y han lanzado un pedido desesperado de ayuda a las autoridades y especialistas.
Esta situación pone en evidencia un problema creciente en el cordón industrial rosarino, donde el avance de la urbanización sobre áreas rurales genera conflictos entre la fauna local y los nuevos asentamientos. Las abejas, fundamentales para el ecosistema, buscan lugares seguros para establecer sus colonias, pero cuando eligen viviendas habitadas, el resultado puede ser peligroso para ambas partes.
La familia espera una pronta solución que permita la reubicación segura de la colmena sin dañar a los insectos, pero priorizando la salud de quienes padecen alergias severas. Mientras tanto, continúan viviendo bajo el constante temor de nuevos ataques en lo que debería ser su refugio más seguro.