Argentina marcó el rumbo regional en protección del agua hace 60 años
El Día Nacional del Agua nació en Córdoba en 1963 y se oficializó nacionalmente en 1973. La fecha cobra relevancia crítica ante la escasez global de agua dulce.
Cuando en 1963 se reunieron en Córdoba los especialistas del primer Congreso Nacional del sector hídrico, pocos imaginaban que estaban sentando las bases de una política pionera en América Latina. Según informó Rosario3, Argentina fue el primer país de la región en establecer una fecha específica para concientizar sobre el uso responsable del agua, mucho antes de que el tema se instalara en la agenda global.
La iniciativa cordobesa tardó siete años en nacionalizarse. En 1970, el Ministerio de Obras y Servicios Públicos incluyó la fecha en el calendario oficial, pero fue recién con el decreto N° 2.481 de 1973 que se estableció definitivamente el 31 de marzo como Día Nacional del Agua. Una decisión que hoy, más de medio siglo después, cobra una dimensión estratégica impensada.
El contexto actual justifica aquella visión adelantada. De acuerdo con lo publicado por Rosario3, solo el 3% del agua del planeta es dulce y apta para consumo humano, un dato que convierte cada gota en un recurso crítico. La abundancia aparente del líquido vital esconde una realidad preocupante: su disponibilidad efectiva es extremadamente limitada.
Las recomendaciones oficiales para el uso eficiente del agua apuntan a modificar pequeñas acciones cotidianas que, multiplicadas por millones de usuarios, pueden generar un impacto significativo. La adopción de hábitos conscientes se vuelve fundamental ante el crecimiento poblacional y los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos.
La fecha establecida en aquel congreso cordobés de 1963 trasciende hoy el mero calendario. Se convierte en una herramienta de política pública que busca asegurar agua potable para las generaciones presentes y futuras, un desafío que Argentina enfrentó con décadas de anticipación respecto a sus vecinos regionales.