Hungría decide el futuro de Orbán: récord de participación en elecciones clave
Con el 78,8% de participación electoral, los húngaros votaron para definir si Viktor Orbán continúa tras 16 años en el poder o si el conservador Peter Magyar logra el cambio político. Las encuestas favorecen a la oposición con un 50% contra 37%.
Lo que pasó este domingo en Hungría no se ve todos los días. Con una participación del 78,8 por ciento, los húngaros protagonizaron la jornada electoral más importante desde la caída del comunismo en 1989. Y el mensaje fue claro: querían decidir de una vez por todas si Viktor Orbán sigue mandando después de 16 años en el poder.
Según informó Rosario3 citando a la agencia EFE, los números hablan por sí solos. Esa participación récord superó ampliamente el 73,5 por ciento de las elecciones de 2002, que hasta ahora había sido la marca más alta. Cuando la gente sale a votar así, es porque algo grande está en juego.
Las encuestas del instituto Idea le daban una ventaja considerable al candidato opositor Peter Magyar, del partido conservador Tisza, con un 50 por ciento de apoyo contra el 37 por ciento del Fidesz de Orbán. Pero acá viene lo interesante: el sistema electoral húngaro es tan particular que Orbán podría mantener la mayoría parlamentaria incluso perdiendo en votos populares.
Los dos candidatos principales se mostraron optimistas después de votar, pero con mensajes bien diferentes. Magyar fue directo al hueso: "Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. El Estado mafioso ya no tiene poder sobre ningún ciudadano húngaro". Una declaración que no deja lugar a interpretaciones sobre lo que piensa del gobierno actual.
Por su lado, Orbán también se mostró confiado pero con una salvedad que llamó la atención: "He venido para ganar", dijo, pero agregó que en caso de una "enorme" derrota dimitiría de la presidencia del Fidesz. ¿Será que el líder ultraderechista intuía lo que se venía?
Los primeros resultados relevantes se esperaban después de las 19 horas argentinas, en lo que promete ser una noche histórica para la política europea. Porque no nos engañemos: lo que pase en Hungría trasciende las fronteras del país. Orbán se convirtió en una figura clave del nacionalismo europeo, y su eventual caída podría marcar un punto de inflexión en el continente.
La formación de extrema derecha Nuestra Patria rondaba el 4 por ciento, peligrosamente cerca del umbral mínimo del 5 por ciento necesario para ingresar al Parlamento. Un dato menor que podría ser clave si la elección se define por pocos votos.
Con mayorías absolutas desde 2010, Orbán construyó un modelo de poder que sus críticos no dudan en calificar como autoritario. Ahora, los húngaros tenían en sus manos la posibilidad de escribir un nuevo capítulo en su historia política. Y por la participación récord, parece que entendieron la importancia del momento.