Central arrincona a Libertad en Paraguay: el Canalla busca el golpe en Libertadores
Rosario Central juega un partido clave ante Libertad en Paraguay por la segunda fecha de Copa Libertadores. El equipo de Jorge Almirón busca aprovechar la debilidad del rival, que cayó en su debut ante Universidad Central de Venezuela.
Lo que está pasando en Asunción puede cambiar el rumbo de Rosario Central en esta Copa Libertadores. El Canalla llegó a Paraguay con una misión clara: aprovechar que Libertad está herido después de perder en casa ante Universidad Central de Venezuela en la primera fecha.
Jorge Almirón armó un equipo para ir al frente desde el primer minuto. Y se nota. Central no vino a especular ni a conformarse con un empate. Vino a buscar los tres puntos que pueden ser decisivos en un grupo donde cada partido vale oro.
El panorama no podía ser mejor para los rosarinos. Libertad está contra las cuerdas después de ese papelón en el debut, y la presión de su hinchada ya se siente en el Estadio Defensores del Chaco. Cuando un equipo paraguayo pierde en casa en Libertadores, la cosa se pone brava.
Según informó La Capital, el Canalla está atacando y arrinconando al rival contra su propio arco. Es la actitud que había que tener: no regalar nada, ir a buscar el partido desde el arranque. Porque en esta Copa, los equipos que esperan suelen quedarse afuera.
¿Por qué es tan importante este partido? Simple: Central sabe que si gana hoy, se mete de lleno en la pelea por la clasificación. Y si Libertad suma otra derrota, prácticamente se despide del torneo antes de tiempo. Esa presión juega a favor del equipo de Almirón.
El técnico apostó por un esquema ofensivo que está dando resultado. Los volantes están llegando con peligro y la defensa paraguaya no encuentra respuestas. Es el Central que todos querían ver: protagonista, valiente, yendo al frente sin miedo.
Lo que pase en estos 90 minutos puede marcar el destino de ambos equipos en el grupo. Central tiene la oportunidad de dar el golpe en territorio paraguayo y encaminarse hacia los octavos de final. No hay margen para el error.