Ignacio Lago rompe barreras en Colón: el primer futbolista que habla de su novio
El delantero de Colón de Santa Fe se convirtió en el primer futbolista profesional argentino en actividad que habla abiertamente de su homosexualidad. En una entrevista emotiva, presentó a su pareja Gonzalo Huser y reflexionó sobre el amor y el fútbol.
Lo que pasó en los estudios de Aire de Santa Fe va a quedar en la historia del fútbol argentino. Ignacio Lago, el delantero que se ganó el corazón de la hinchada de Colón, rompió una barrera que parecía infranqueable: se convirtió en el primer futbolista profesional en actividad que habla sin vueltas de su homosexualidad.
Según informó Rosario3, todo empezó como una entrevista más en el programa Sangre y Luto. Pero la producción tenía preparada una sorpresa que nadie esperaba: un mensaje de Gonzalo Huser, la pareja del jugador. "No me queda más que felicitarte y agradecerte por la excelente persona y el excelente profesional que sos", le dijo Huser desde la pantalla, mientras Lago no podía ocultar la emoción.
La frase que cerró el mensaje fue la que más impactó: "Gracias por defender los colores de mi ciudad". Ahí quedó claro que esto no era solo una declaración de amor, sino un gesto de orgullo hacia alguien que representa a Santa Fe dentro y fuera de la cancha.
"Es un amor irracional, lo vivimos de esta manera, igual que con el fútbol. Somos enfermos y lo que sentimos lo tratamos de expresar", reflexionó el atacante después de ver el clip. Una comparación que no es casual: para Lago, el amor y la pasión por el fútbol van de la mano, sin medias tintas ni disimulos.
El jugador confesó que no sospechaba nada de la sorpresa que habían preparado. "No sé cómo no me di cuenta, vivo adentro de casa. Es muy atento y da sus muestras de cariño de esta manera tan especial", admitió con una sonrisa que se veía a través de la pantalla.
Pero esto no es solo una historia de amor. Lago está viviendo su mejor momento futbolístico desde que llegó a Santa Fe. El ex Talleres se ganó la titularidad a fuerza de goles y asistencias, convirtiéndose en el motor de un Colón que sueña con volver a Primera División. La hinchada lo adoptó como propio, y ahora entiende por qué: este pibe no solo juega con el corazón, sino que lo pone en cada declaración.
¿Cuánto falta para que el fútbol argentino deje definitivamente atrás los tabúes? El gesto de Nacho Lago no es solo valiente: es necesario. En un deporte que sigue siendo uno de los más conservadores, cada paso hacia la visibilidad cuenta. Y este paso, sin dudas, va a inspirar a otros que todavía no se animan a dar el suyo.
La historia de Lago demuestra que se puede ser auténtico y exitoso al mismo tiempo. Que el amor, como él dice, es irracional, pero también es lo que nos hace más humanos. Y que el fútbol, de a poco, está aprendiendo a celebrar la diversidad tanto como celebra los goles.