Cierra FAPA en Rosario: la única fábrica de aisladores eléctricos del país
Tras 88 años de historia, FAPA cerró definitivamente sus puertas, dejando a Argentina sin producción nacional de aisladores eléctricos. El gobierno suspendió aranceles para facilitar importaciones y evitar el colapso del sistema eléctrico.
Se acabó una era. FAPA, la única fábrica argentina de aisladores eléctricos, bajó las persianas después de 88 años de historia. Con este cierre, el país queda completamente a merced de las importaciones para mantener en pie su red eléctrica.
La noticia no sorprende a quienes conocen el sector. En los últimos seis meses, la empresa venía dando señales claras de que el final estaba cerca. Los números de la industria electrónica son demoledores: según el último reporte de CADIEEL, el 44% de las empresas del rubro experimentó caídas en su producción, con una merma promedio del 31% respecto al trimestre anterior.
¿Qué significa esto para el país? Simple: dependencia total. Ahora los aisladores eléctricos que mantienen funcionando nuestras líneas de alta tensión vendrán exclusivamente de China, Brasil y Colombia. Una situación que pone en jaque la soberanía energética nacional.
El ministro de Economía Luis Caputo ya movió sus fichas. Firmó la Resolución 345/2026 que suspende por seis meses los derechos antidumping para la importación de estos productos. La justificación es clara y cruda: "La permanencia de la medida no solo carecería de objeto ante la inexistencia de producción nacional, sino que podría transformarse en un obstáculo para la estabilidad del servicio público eléctrico".
En otras palabras, el gobierno reconoce que sin FAPA, mantener aranceles proteccionistas sería como ponerle trabas a algo que ya no existe. Una decisión pragmática pero que sella definitivamente el destino de una industria estratégica.
Los datos del sector son elocuentes. Solo el 16% de las compañías logró incrementos en el último trimestre, mientras que el 40% se mantuvo sin variaciones. Un panorama que refleja la profunda recesión que atraviesa la industria nacional.
¿Cuánto tiempo más vamos a permitir que desaparezcan empresas con casi un siglo de historia? FAPA no era solo una fábrica más: era la garantía de que Argentina podía producir componentes críticos para su infraestructura eléctrica. Ahora esa capacidad se esfumó para siempre.
El cierre de esta empresa rosarina marca un antes y un después. Durante nueve décadas, FAPA garantizó que el país tuviera soberanía tecnológica en un rubro sensible. Hoy, esa historia llega a su fin, dejando al sector eléctrico argentino en manos de proveedores extranjeros.
La resolución de Caputo busca evitar un colapso en el suministro eléctrico, pero a un costo altísimo: la pérdida definitiva de una capacidad productiva que tardó décadas en construirse y que será imposible de recuperar.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los aisladores eléctricos y por qué son importantes?
Son componentes esenciales que evitan que la electricidad se descargue a tierra en las líneas de transmisión, garantizando el funcionamiento seguro del sistema eléctrico.
¿De dónde vendrán ahora los aisladores para Argentina?
Exclusivamente de importaciones desde China, Brasil y Colombia, ya que FAPA era la única fábrica nacional del rubro.
¿Qué significa la suspensión de aranceles antidumping?
El gobierno eliminó temporalmente las tasas proteccionistas para facilitar las importaciones y evitar desabastecimiento en el sector eléctrico.