Femicidio en San Juan: la maniobra judicial de Rivero para aislar a la rosarina Camila
La investigación por el femicidio de Camila Vecchiarello, aspirante a Gendarmería, reveló que su pareja Carlos Rivero utilizó su identidad para presentar una falsa denuncia en Salta y contestar mensajes post-mortem. El objetivo era aislarla de su entorno familiar rosarino.
La causa por el femicidio de Camila Vecchiarello, la joven rosarina aspirante a Gendarmería asesinada en San Juan, dio un giro crucial al destaparse un patrón de control y manipulación ejercido por su pareja, Carlos Gonzalo Rivero. Los nuevos elementos incorporados a la investigación permiten reconstruir cómo el acusado utilizó engaños y maniobras judiciales para aislar a la víctima de su círculo íntimo, semanas antes de cometer el crimen.
Según información aportada por el medio local Tiempo de San Juan, a pocas semanas de la boda, Rivero comenzó a implementar estrategias para cortar los vínculos de Camila. Uno de los hechos más graves fue una denuncia digital presentada en Salta a nombre de la joven, acusando de abuso sexual a un hombre de apellido Díaz, cercano a la familia de la víctima. La presentación contenía inconsistencias graves: no precisaba fecha, lugar ni modus operandi, y fue radicada en una jurisdicción que no coincidía con la residencia del denunciado.
Ante las dudas, el juzgado salteño contactó a los familiares de Camila en Rosario. Quien respondió fue Rivero, quien mintió alegando que la joven había ido a una guardia médica y había dejado su teléfono olvidado, pidiendo que no le dieran importancia a la denuncia. La fiscalía determinó que Camila no realizó esa acusación, concluyendo que Rivero suplantó su identidad para generar un conflicto y debilitar sus lazos familiares. Este episodio podría derivar en una nueva investigación por falsa denuncia en Salta.
Las pericias sobre los celulares revelaron una conducta aún más perturbadora: luego del femicidio, ocurrido la madrugada del 13 de septiembre, Rivero siguió contestando mensajes de los familiares desde el teléfono de la víctima. Mientras el cuerpo permanecía en el departamento, el acusado intentaba sostener la apariencia de que Camila seguía con vida. Testigos en Barreal describieron a Rivero como alguien que mentía habitualmente, un rasgo que la fiscalía vincula directamente con el mecanismo de control ejercido sobre la joven.
El modus operandi del crimen fue brutal: Rivero atacó a Camila con al menos dos armas blancas, provocándole heridas mortales en el cuello. Tras el asesinato, dejó una carta con la frase: “Ya sé que es tarde para pedir disculpas”. Sin embargo, horas después, mientras el cuerpo aún estaba en la vivienda, el acusado le escribió a una expareja en Salta diciéndole que la amaba, un detalle que la Justicia analiza como parte de la reconstrucción de su estado anímico y sus intenciones.
Este caso pone de manifiesto la importancia de las redes de contención familiar y la alerta temprana ante señales de violencia. La investigación busca determinar hasta qué punto Rivero logró limitar el contacto de Camila con su entorno, un factor clave en la dinámica de los femicidios. La comunidad rosarina sigue de cerca el avance de la causa, exigiendo justicia para una joven que buscaba un futuro profesional en las fuerzas de seguridad.
Preguntas frecuentes
¿Qué maniobra judicial hizo el acusado para aislar a la víctima?
Carlos Rivero presentó una falsa denuncia por abuso sexual a nombre de Camila en Salta, suplantando su identidad para generar un conflicto con un familiar cercano.
¿Qué revelaron las pericias sobre los celulares?
Se determinó que Rivero siguió contestando mensajes de los familiares desde el teléfono de Camila después de asesinarla, haciéndose pasar por ella.