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Economia

Hidrovía: en septiembre llega la nueva concesionaria y promete cambiar todo

Franco Giallo • 19 de agosto de 2026

El grupo Jan de Nul y Servimagnus tomará el control del dragado y balizamiento de la hidrovía en la primera quincena de septiembre. El contrato a 25 años prevé llevar el canal a 40 pies de profundidad en menos de cinco años y una transformación tecnológica profunda en señalización y monitoreo.

El reloj ya corre. En la primera quincena de septiembre, el grupo conformado por Jan de Nul y Servimagnus tomará posesión formal de la concesión del servicio de dragado y balizamiento de la hidrovía Paraná-Paraguay, la arteria fluvial más estratégica de la Argentina y una de las más importantes de toda Sudamérica. Para Rosario y la región, esto no es un dato menor: por esta vía pasa la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país.

El cambio no es solo administrativo. Lo que se pone en marcha es un proceso de transformación que, en menos de cinco años, llevaría la profundidad del canal de navegación troncal a 40 pies desde Timbúes hasta el océano. Hoy el canal opera con restricciones que obligan a los buques a salir con carga parcial, lo que implica pérdidas millonarias para el complejo exportador que tiene su epicentro en el Gran Rosario.

Pero la profundización del canal es solo una parte del paquete. El contrato, firmado por 25 años con posibilidad de extenderse por un lustro adicional, contempla además un cambio tecnológico de fondo en los sistemas de señalización, monitoreo y control de la vía navegable. Balizas más modernas, mayor capacidad de seguimiento en tiempo real, y una infraestructura de gestión que busca acercar a la hidrovía argentina a los estándares de las grandes vías fluviales del mundo.

¿Y los 42 y 44 pies? Ahí la cosa se pone más interesante. El contrato también prevé la realización de estudios de factibilidad sobre una eventual profundización adicional del canal. La propia concesionaria, sin embargo, advierte que ese paso debe ser abordado con extremo cuidado: los impactos ambientales, la dinámica del río y la ingeniería de semejante obra requieren análisis que van mucho más allá de la voluntad política o comercial.

Jan de Nul es una empresa belga con décadas de experiencia en obras de dragado a escala global, presente en proyectos en Europa, Asia y América Latina. Servimagnus, su socio local, aporta el conocimiento del terreno y los vínculos con el ecosistema portuario argentino. La combinación no es casual: el pliego de licitación exigía capacidad técnica internacional con anclaje nacional.

La hidrovía Paraná-Paraguay tiene más de 3.400 kilómetros de extensión y conecta a Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. Por el tramo argentino circula aproximadamente el 80% de las exportaciones del país, en su mayoría granos, aceites y subproductos del complejo sojero que tiene en el Gran Rosario su principal polo de procesamiento. Cada pie de profundidad adicional en el canal equivale a cientos de toneladas más de carga por barco, lo que se traduce directamente en competitividad y divisas.

La transición desde la gestión anterior —que estuvo en manos del consorcio liderado por Emepa y luego operada de manera provisoria— no estuvo exenta de tensiones. Hubo meses de incertidumbre sobre las condiciones del nuevo contrato, debates sobre las tarifas de peaje y presiones de distintos sectores del agro y la industria naval. Que finalmente se llegue a esta instancia con fecha concreta es, en sí mismo, una noticia.

Lo que viene ahora es la prueba real. Tomar el control de una vía navegable de esta complejidad, con el caudal del Paraná como variable impredecible y los intereses de cinco países en juego, no es tarea sencilla. La región va a estar mirando de cerca cada movimiento de la nueva concesionaria. Y con razón.

El lugar
Qué es la hidrovía Paraná-Paraguay
Es la vía fluvial más importante de Argentina, con más de 3.400 km de extensión. Conecta cinco países (Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay) y por su tramo argentino circula aproximadamente el 80% de las exportaciones nacionales, principalmente granos y aceites del complejo agroindustrial del Gran Rosario.
Quien es
Jan de Nul: quién es la nueva concesionaria
Jan de Nul es una empresa belga fundada en 1938, especializada en dragado, obras marítimas y construcción offshore. Tiene presencia en más de 60 países y es una de las cinco compañías de dragado más grandes del mundo. Su socio argentino, Servimagnus, aporta experiencia en el mercado local y vínculos con el sector portuario nacional.
En contexto
Qué significa un pie más de profundidad
Cada pie adicional de calado en el canal permite que los buques transporten entre 500 y 1.000 toneladas más de carga por viaje, según estimaciones del sector naviero. Pasar de los niveles actuales a 40 pies representaría un salto significativo en la competitividad exportadora argentina, con impacto directo en los puertos del Gran Rosario.

Preguntas frecuentes

Cuándo toma el control la nueva concesionaria de la hidrovía?

El grupo Jan de Nul y Servimagnus tomará posesión formal de la concesión en la primera quincena de septiembre de 2026.

A cuántos pies de profundidad llegará el canal de la hidrovía?

El contrato prevé llevar el canal a 40 pies de profundidad desde Timbúes hasta el océano en menos de cinco años. También se estudiarán profundizaciones a 42 y 44 pies, aunque con cautela por los impactos técnicos y ambientales.

Por cuántos años es la concesión de la hidrovía?

El contrato es por 25 años, con posibilidad de extenderse por un lustro adicional, lo que podría llevarlo hasta 30 años en total.

Qué cambia con la nueva concesión además del dragado?

Además de la profundización del canal, el contrato incluye una transformación tecnológica en los sistemas de señalización, monitoreo y control de la vía navegable, modernizando la infraestructura de gestión del río.

Fuente: La Capital