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Economia

Crisis textil en Santa Fe: 300 fábricas cerradas, 15.000 empleos perdidos y producción en caída libre

Franco Giallo • 3 de agosto de 2026

Un informe reveló que la industria textil argentina cayó un 25,6% en producción, más de 10 veces por encima del promedio industrial. Cerraron más de 300 fábricas y se perdieron más de 15.000 puestos de trabajo, mientras las importaciones de prendas terminadas no paran de crecer.

Los números no mienten, aunque duelan. La industria textil argentina está atravesando uno de sus peores momentos en décadas: la producción cayó un 25,6%, más de 10 veces por encima del promedio industrial, y el sector arrastra una hemorragia de cierres y despidos que ya dejó marcas profundas en ciudades como Rosario, donde el tejido productivo fabril siempre tuvo peso histórico.

El dato lo reveló un informe reciente que encendió las alarmas en el sector: más de 300 fábricas bajaron sus persianas y más de 15.000 trabajadores perdieron su empleo. No son estadísticas abstractas. Son familias, son barrios, son décadas de oficio que se van por la cañería mientras el Estado mira para otro lado y las góndolas se llenan de ropa importada.

¿Cuánto más puede aguantar un sector que ya venía golpeado antes de esta caída libre? La pregunta no es retórica: es urgente.

El informe también marca un retroceso en la inversión dentro del sector, lo que anticipa que el panorama no va a mejorar en el corto plazo. Sin máquinas nuevas, sin crédito accesible y sin demanda interna que traccione, las empresas que sobrevivieron están operando al límite. Muchas de las que siguen abiertas lo hacen con turnos reducidos o con parte del personal suspendido.

El otro factor que agrava el cuadro es el aumento sostenido de las importaciones de prendas terminadas. Con el tipo de cambio y la apertura comercial que impulsó el gobierno nacional, la ropa extranjera —especialmente la de origen asiático— inundó el mercado local a precios que ninguna fábrica argentina puede competir sin resignar rentabilidad o calidad. El resultado es previsible: el consumidor elige el precio, la fábrica local pierde, y el trabajador queda en la calle.

En el Gran Rosario, el impacto se siente en los talleres del cordón industrial y en los pequeños emprendimientos textiles que proliferaron en los últimos años como alternativa laboral. Muchos de esos emprendedores, que apostaron al sector con créditos y esfuerzo propio, hoy están mirando cómo su inversión se licúa frente a la competencia importada.

Las cámaras empresariales del sector vienen reclamando desde hace meses medidas de protección: desde aranceles diferenciados hasta líneas de financiamiento específicas para modernización. Hasta ahora, las respuestas oficiales fueron más bien tibias, y el sector siente que no está en la agenda de prioridades del gobierno de Javier Milei, cuyo modelo apuesta a la apertura y la desregulación como motores del crecimiento.

El problema es que la industria textil no es solo economía: es identidad productiva. Argentina tuvo durante décadas una industria de la indumentaria que daba trabajo calificado, que sostenía pymes familiares, que formaba técnicos y diseñadores. Desmantelarla en nombre de la eficiencia del mercado tiene un costo social que no aparece en ningún balance, pero que se siente en cada barrio donde cierra una fábrica.

Si la tendencia no se revierte, el sector textil podría perder en los próximos meses lo que tardó generaciones en construir. Y eso, a diferencia de una prenda importada, no tiene reposición.

En contexto
La caída en números
La producción textil cayó un 25,6%, más de 10 veces por encima del promedio de la industria manufacturera argentina. Cerraron más de 300 fábricas y se perdieron más de 15.000 empleos formales en el sector.
Antecedentes
El rol de las importaciones
El aumento de las importaciones de prendas terminadas, especialmente de origen asiático, es uno de los factores que más presiona a la industria local. Con precios que las fábricas argentinas no pueden igualar, el mercado interno se vuelca al producto extranjero.
En contexto
Industria textil en el Gran Rosario
La región metropolitana de Rosario cuenta con una tradición textil que incluye talleres, pymes familiares y emprendimientos de indumentaria. La crisis nacional golpea de lleno a este entramado productivo, especialmente a los pequeños operadores que no tienen espalda financiera para aguantar la tormenta.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cayó la producción textil en Argentina en 2026?

La producción de la industria textil cayó un 25,6%, una cifra que supera más de 10 veces el promedio de caída del resto de la industria manufacturera argentina.

¿Cuántas fábricas textiles cerraron en Argentina?

Según el informe, cerraron más de 300 fábricas en el sector, con una pérdida de más de 15.000 puestos de trabajo formales.

¿Por qué cae la industria textil argentina?

La combinación de caída en la inversión, baja demanda interna y el fuerte aumento de las importaciones de ropa terminada —especialmente desde Asia— dejó a las fábricas locales sin posibilidad de competir en precio.

¿Cómo afecta la crisis textil a Rosario y Santa Fe?

La región tiene una tradición de talleres y pymes textiles que hoy operan al límite. Muchos emprendedores que apostaron al sector con créditos propios ven cómo su inversión se deteriora frente a la competencia importada.

Fuente: La Nacion