Científicos de Rosario desarrollan un test rápido y económico para detectar dengue
Un equipo del Conicet en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, liderado por la investigadora Elisa Bolatti, trabaja en un prototipo de test rápido para detectar el dengue en sus fases iniciales. El dispositivo podría estar listo en 2027 y apunta a ser accesible y producido regionalmente.
El dengue ya no es una enfermedad lejana para los rosarinos. Lo que durante décadas fue casi inexistente en la ciudad hoy se repite con brotes que ponen a prueba al sistema sanitario y generan alarma en los barrios. Frente a ese escenario, un grupo de científicos locales decidió ir a fondo con una solución que puede cambiar las reglas del juego en el diagnóstico: un test rápido, económico y de producción regional para detectar el virus en sus primeras etapas.
El proyecto está en marcha en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), dependiente del Conicet, y es liderado por la investigadora rosarina Elisa Bolatti. El equipo acaba de recibir un apoyo económico sustancial que les permitirá acelerar el desarrollo, con miras a tener un prototipo funcional el año que viene.
La clave del test está en su capacidad de detectar el virus durante las fases iniciales de la infección, que es justamente el momento más crítico para actuar a tiempo, aislar al paciente y evitar la propagación. Hoy, los métodos de diagnóstico disponibles suelen requerir laboratorios equipados, tiempos de espera y costos que no siempre están al alcance de todos los sectores de la población.
La propuesta del equipo del IBR apunta a resolver esa brecha: un dispositivo que pueda usarse en centros de salud de barrio, postas sanitarias o incluso en contextos de emergencia epidemiológica, sin depender de infraestructura compleja ni de insumos importados. Producirlo en la región es parte central del diseño, lo que reduciría costos y garantizaría disponibilidad en momentos de brote.
El dengue es transmitido por el mosquito Aedes aegypti, cuya presencia se ha expandido en Argentina de la mano del cambio climático y la urbanización. Rosario, por su ubicación geográfica y densidad poblacional, ha sido uno de los epicentros de los brotes más recientes. La temporada 2023-2024 fue históricamente grave en todo el país, con récords de casos que desbordaron la capacidad de respuesta de los sistemas de salud provinciales y municipales.
En ese contexto, contar con herramientas de diagnóstico accesibles no es un lujo científico sino una necesidad sanitaria urgente, especialmente para los sectores populares que dependen del sistema público de salud. Un test rápido que pueda aplicarse en el primer nivel de atención puede marcar la diferencia entre una respuesta temprana y un brote descontrolado.
El IBR es uno de los institutos de investigación científica más importantes del interior del país y tiene una larga trayectoria en biología molecular aplicada. Que este desarrollo surja desde Rosario y para resolver un problema de salud pública local y regional es también una señal de la vitalidad del sistema científico nacional, en un momento en que el financiamiento a la ciencia pública sigue siendo un debate político central en Argentina.
El prototipo, si logra superar las etapas de validación y escalado, podría convertirse en una herramienta clave para el sistema sanitario no solo de Santa Fe sino de todo el país, e incluso tener proyección regional en América Latina, donde el dengue es endémico en vastas zonas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo va a estar listo el test rápido de dengue que desarrollan en Rosario?
Según los investigadores del Conicet en el IBR, el prototipo podría estar listo en 2027, luego de recibir un financiamiento clave para avanzar en el proyecto.
¿Dónde se está desarrollando el test de dengue en Rosario?
El test se desarrolla en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR), un instituto del Conicet ubicado en el Parque Científico y Tecnológico de la UNR.
¿Qué ventaja tiene este test rápido frente a los diagnósticos actuales de dengue?
El nuevo test apunta a detectar el virus en sus fases iniciales, ser económico y poder producirse regionalmente, lo que lo haría accesible para centros de salud barriales sin necesidad de laboratorios complejos.