Irán cierra otra vez Ormuz: el petróleo se dispara tras el portazo a Trump
Teherán volvió a restringir el paso estratégico menos de 24 horas después de abrirlo parcialmente. La decisión llegó tras confirmarse que Estados Unidos mantiene el bloqueo a puertos iraníes. Los mercados ya sienten el impacto.
Lo que parecía un respiro en la crisis del estrecho de Ormuz duró menos que un suspiro. Irán volvió a cerrar el grifo este sábado y endureció las restricciones sobre el paso más estratégico del planeta, apenas 24 horas después de haberlo abierto parcialmente.
Según informó Rosario3, el mando militar conjunto iraní no se anduvo con vueltas: el estrecho quedó bajo "estricto control" de sus fuerzas armadas y las limitaciones seguirán mientras Estados Unidos mantenga las sanciones marítimas. Un portazo en toda la cara a Donald Trump, que confirmó que no levantará el bloqueo sobre los puertos iraníes.
¿Alguien esperaba otra cosa? La jugada de Teherán era previsible: si Washington no afloja, ellos tampoco. Y el arma que tienen es letal: por ese estrecho pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Cuando Irán estornuda ahí, la economía global se resfría.
El viernes había habido esperanzas. Ambos países anunciaron casi en simultáneo una apertura parcial para buques comerciales, en el marco de negociaciones para sostener el alto el fuego. Los mercados respiraron aliviados y el precio del crudo se desplomó ante la expectativa de normalización. Pero duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio.
Desde Irán no se guardaron nada: la postura estadounidense viola los entendimientos alcanzados recientemente, dijeron, y remarcaron que no van a garantizar la libre circulación mientras persistan las restricciones. Mensaje claro: si nos aprietan, nosotros también apretamos.
El impacto ya se siente en los mercados. Después de la caída del viernes, ahora crece la incertidumbre y se espera una nueva presión alcista en el petróleo. Los traders ya están moviendo fichas y los países importadores haciendo cuentas de cuánto les va a costar llenar el tanque.
Este tira y afloje en Ormuz se da en paralelo a la guerra en Medio Oriente, que ya lleva semanas de enfrentamientos entre Israel, Estados Unidos e Irán. Washington mantiene un bloqueo naval como parte de su estrategia para forzar negociaciones más amplias, que incluyen el programa nuclear iraní.
La situación también pone en riesgo la frágil tregua en el Líbano entre Israel y Hezbollah, el grupo respaldado por Teherán. Aunque se anunció un cese de hostilidades por diez días, persisten dudas sobre su cumplimiento. Benjamin Netanyahu ya advirtió que la ofensiva contra Hezbollah "no está completa", mientras que desde Washington aclararon que el freno a los ataques israelíes rige solo para operaciones ofensivas.
Con este panorama, el futuro del estrecho de Ormuz y su impacto en la economía global vuelve a quedar atado a una negociación geopolítica de alta complejidad. Y mientras los grandes juegan al ajedrez, el resto del mundo paga las consecuencias en el surtidor.