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Plan de obras bajo tierra en Rosario: la mayor inversión provincial en redes de servicios

Franco Giallo • 19 de julio de 2026

El Gobierno de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario presentaron el Plan de Obras Bajo Tierra, un programa histórico que supera los $162.000 millones en inversiones para renovar redes de agua, energía, cloacas y desagües pluviales. Las obras ya beneficiaron a más de 30.000 vecinos y apuntan a modernizar infraestructura que lleva décadas sin mantenimiento de magnitud.

Lo que pasa debajo del asfalto rosarino importa tanto como lo que se ve arriba. Y durante décadas, nadie quiso mirar. Ahora, con un plan que suma más de $162.000 millones en inversiones, la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario presentaron el llamado Plan de Obras Bajo Tierra, la apuesta más ambiciosa en materia de infraestructura subterránea que se recuerde en la ciudad.

El acto de presentación reunió al intendente Pablo Javkin, a la presidenta de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Anahí Rodríguez, y a la presidenta de Aguas Santafesinas (ASSA), Renata Ghilotti. Tres caras visibles de un programa que, según sus impulsores, viene a saldar una deuda histórica con los rosarinos: la de una ciudad que creció hacia arriba y hacia los costados, pero cuyas entrañas —cañerías, cables, conductos— quedaron atrapadas en el siglo pasado.

Javkin no esquivó la autocrítica institucional: reconoció que Rosario atravesó "muchos años de desinversión" en infraestructura subterránea y definió el programa como una "inversión conjunta histórica", tanto por el volumen de recursos como por el impacto que tendrá sobre el desarrollo urbano. La pregunta que muchos vecinos se hacen es legítima: ¿por qué recién ahora?

En el frente eléctrico, la EPE comprometió $42.700 millones en un período de dos años para construir nuevas estaciones transformadoras, ampliar la potencia instalada y renovar redes de media y baja tensión. Los números ya muestran resultados concretos: 4.355 nuevas conexiones subterráneas, 50 obras de media tensión en distintos barrios y el recambio de 3.770 metros de cable de baja tensión. Además, se redujo un 50% la cantidad de usuarios afectados en momentos críticos y mejoró un 40% el tiempo de respuesta ante cortes. Las próximas intervenciones apuntan al casco histórico y a los barrios Hostal del Sol y San Eduardo.

Rodríguez fue directa al explicar cómo se financió semejante volumen de obra: "El orden, la eficiencia y la digitalización de la EPE nos permitieron destinar más recursos a obra pública y atender problemas estructurales acumulados durante las últimas dos décadas". Dicho de otro modo: la empresa ordenó la casa y con eso liberó plata para invertir. No es un detalle menor en un país donde las empresas públicas suelen ser sinónimo de déficit crónico.

El capítulo más pesado del plan lo lleva ASSA, con inversiones que superan los $120.000 millones para el período 2024-2027. El dato más impactante: hay cañerías en Rosario con más de 130 años de antigüedad. Para reemplazarlas sin romper todo el pavimento, se aplica tecnología de cracking, un método que permite cambiar los caños desde adentro. Ya se usó en los barrios Lourdes y Pichincha, donde mejoró la presión del agua para más de 30.000 vecinos. La segunda etapa cubrirá el casco histórico con más de 10 kilómetros de nuevas cañerías y alcanzará a unos 32.000 beneficiarios.

El plan también contempla la expansión de la red cloacal en ocho barrios, con más de 7.000 nuevas conexiones domiciliarias, y la ejecución de más de 54.000 metros lineales de conductos pluviales. Este último punto no es menor: Rosario sufre anegamientos recurrentes ante lluvias intensas, y la mejora del drenaje urbano es una demanda histórica de los vecinos de zonas bajas.

Ghilotti definió el programa como "una inversión histórica" y lo vinculó al proceso de saneamiento económico de ASSA, empresa que también arrastraba años de números en rojo. El patrón se repite: sin orden interno, no hay obra posible.

Claro que el plan tiene su costo visible: las obras bajo tierra generan cortes de calles, ruidos, barro y demoras que irritan a cualquier vecino. Es el precio de modernizar lo que debería haberse modernizado hace veinte años. Cuanto antes se haga, antes se termina el problema. Eso, al menos, es lo que prometen.

Con informacion de: El Ciudadano Web

En contexto
¿Qué es el cracking de cañerías?
Es una tecnología que permite reemplazar tuberías viejas sin necesidad de excavar toda la calle. Se introduce un equipo dentro del caño existente que lo rompe hacia afuera mientras instala uno nuevo en su lugar. Reduce tiempos de obra y el impacto sobre el tránsito urbano.
Quien es
Pablo Javkin, intendente de Rosario
Abogado y político del Partido Socialista, Javkin asumió la intendencia de Rosario en diciembre de 2019 y fue reelecto en 2023. Su gestión estuvo marcada por la crisis de seguridad y la búsqueda de inversión en infraestructura urbana.
En contexto
El peso de la inversión total
Sumando los compromisos de EPE ($42.700 millones) y ASSA (más de $120.000 millones), el Plan de Obras Bajo Tierra supera los $162.000 millones en inversión provincial para Rosario, distribuidos entre 2024 y 2027.

Preguntas frecuentes

¿Qué barrios de Rosario se benefician con el Plan de Obras Bajo Tierra?

Ya se intervinieron los barrios Lourdes y Pichincha en redes de agua. Las próximas etapas incluyen el casco histórico, Hostal del Sol, San Eduardo y ocho barrios con expansión cloacal.

¿Cuánto dinero invierte la Provincia en las obras de agua y energía en Rosario?

ASSA compromete más de $120.000 millones para agua y cloacas (2024-2027), mientras que la EPE invierte $42.700 millones en energía eléctrica en dos años.

¿Por qué hay cortes de calles en Rosario por obras de infraestructura?

Las intervenciones del Plan de Obras Bajo Tierra requieren trabajar sobre redes subterráneas, lo que genera interrupciones temporales del tránsito mientras se reemplazan cañerías y cables con décadas de antigüedad.

Fuente: El Ciudadano