La venta de ropa sigue sin repuntar en Santa Fe: el sector textil en números rojos
El último relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria reveló una caída interanual del 6,9% en las unidades vendidas durante mayo-junio de 2026. El 55% de las empresas registró bajas en sus ventas y los despidos crecieron siete puntos porcentuales respecto del bimestre anterior. La incertidumbre domina el horizonte del sector.
La palabra que más repiten los empresarios textiles argentinos en este momento es "incertidumbre". No es un detalle menor: cuando un sector entero converge en un mismo término para describir su situación, algo estructural está fallando. Y los números del último relevamiento de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) lo confirman con una claridad que incomoda.
El informe correspondiente al tercer bimestre de 2026 —mayo y junio— registró una caída interanual del 6,9% en las unidades vendidas. Sí, hay una leve desaceleración respecto de mediciones anteriores, pero eso no alcanza para hablar de recuperación. Es apenas un freno en la caída libre, no un piso firme.
El dato más contundente: el 55% de las empresas relevadas reportó una baja en sus ventas durante ese período. Solo el 27% registró aumentos y el 18% no vio cambios. Más de la mitad del sector en rojo, en pleno invierno, cuando la temporada debería ser una de las más activas del año para la indumentaria.
¿Qué preocupa más a los empresarios? La respuesta es unánime: la caída de la demanda. Ocho de cada diez firmas la señalan como el principal problema del sector, y esa percepción creció cuatro puntos porcentuales respecto del bimestre anterior. No es una queja nueva, pero se está profundizando.
El problema de los costos agrava el cuadro. El 55% de las empresas no pudo trasladar ninguno de los aumentos de costos a sus precios, el 33% trasladó menos de la mitad y apenas el 10% logró trasladar más de la mitad. En criollo: la mayoría está absorbiendo los incrementos con su propio margen, lo que en muchos casos significa operar a pérdida o muy cerca del límite.
Hay señales mixtas en el frente laboral. Los despidos representaron el 27% de las medidas adoptadas sobre dotación de personal, siete puntos más que en la medición previa, y ya constituyen casi un tercio de todas las decisiones tomadas en materia de empleo. Al mismo tiempo, disminuyeron las renuncias no reemplazadas y creció la cantidad de empresas que no realizó cambios en sus plantillas. El sector está en modo defensivo: quien puede, aguanta. Quien no puede, recorta.
Entre los testimonios que recoge el informe hay uno que golpea fuerte: empresas que anuncian su cierre tras más de dos décadas de actividad. No son números abstractos. Son talleres, marcas, familias que apostaron durante veinte años y hoy no encuentran salida. Frente a ellas, otras que buscan resistir apostando a la eficiencia o que mantienen un optimismo moderado esperando que la demanda reactive.
Hay algunas señales que podrían leerse como alivio relativo. Los stocks excesivos se redujeron siete puntos porcentuales y el 51% de las empresas afirma tener un nivel de inventario equilibrado. La cadena de pagos también mostró una leve mejora, con menos atrasos frecuentes, aunque reaparecieron las interrupciones en un 2% de los encuestados: un número pequeño, pero que indica que los focos de tensión financiera no desaparecieron.
De cara al segundo semestre, el panorama que proyectan los propios actores del sector no es alentador. El 53% espera que la situación económica no cambie significativamente durante 2026. Pero lo que más llama la atención es que el 37% tiene expectativas negativas: el 25% cree que la situación será mala y el 12% la califica directamente como muy mala. Solo el 16% proyecta una mejora en las ventas para los próximos tres meses.
La industria de la indumentaria es uno de los termómetros más sensibles del consumo popular. Cuando la gente no compra ropa, no es solo un problema del sector: es una señal de que el bolsillo no da para más. Y esa señal, en este momento, está parpadeando en rojo.
Preguntas frecuentes
Cuánto cayeron las ventas de ropa en Argentina en 2026?
Según el relevamiento de la CIAI para mayo-junio de 2026, las unidades vendidas cayeron un 6,9% interanual, con el 55% de las empresas reportando bajas en sus ventas.
Por qué las empresas de ropa no pueden subir los precios si los costos aumentan?
La caída de la demanda limita la capacidad de trasladar aumentos: el 55% de las empresas no pudo trasladar ningún incremento de costos a sus precios, ya que los consumidores no tienen margen para absorber subas.
Están cerrando fábricas de ropa en Argentina?
El informe de la CIAI recoge testimonios de empresas que anunciaron su cierre tras más de dos décadas de actividad, aunque también hay firmas que buscan resistir apostando a la eficiencia.