Rosario: clubes de barrio en crisis por familias que no pueden pagar cuotas
Los clubes de barrio rosarinos atraviesan una grave crisis económica por la caída del poder adquisitivo de las familias. Las instituciones deportivas reclaman ayuda estatal para mantener las actividades de niños y adolescentes.
La realidad golpea fuerte en los clubes de barrio de Rosario. Las familias ya no pueden pagar las cuotas y las instituciones deportivas se encuentran en una situación límite que amenaza con dejar a cientos de pibes sin su lugar de contención.
Según informó La Capital, los clubes rosarinos viven una nueva crisis por la caída del poder adquisitivo que impacta directamente en el pago de las cuotas societarias. Una situación que se repite cíclicamente pero que ahora tiene características más dramáticas.
¿Hasta cuándo van a resistir estas instituciones que son el corazón de los barrios? Los dirigentes no se cansan de repetirlo: necesitan ayuda estatal urgente para que los chicos sigan teniendo su espacio de formación y acompañamiento.
Los clubes de barrio no son solo lugares donde se practica deporte. Son centros de contención social donde miles de niños, niñas y adolescentes encuentran un refugio seguro, valores y la posibilidad de crecer alejados de la calle. Pero esa función social parece no tener precio para quienes manejan las políticas públicas.
La ecuación es simple y cruel: menos ingresos por cuotas significa menos recursos para mantener las instalaciones, pagar entrenadores y sostener las actividades. El resultado es previsible: clubes que cierran, profesores que se van y pibes que quedan sin su lugar.
En una ciudad como Rosario, donde el deporte barrial es tradición y necesidad, esta crisis no puede pasar desapercibida. Los clubes no piden limosna, reclaman reconocimiento por la función social que cumplen y apoyo concreto para seguir siendo ese refugio que tanto necesitan los barrios.
La pregunta que flota en el aire es si las autoridades van a esperar a que los clubes cierren definitivamente para darse cuenta del daño irreparable que eso significa para la comunidad rosarina.