Caputo ante universitarios: "Convenzan a sus padres de sacar los dólares del colchón"
El ministro de Economía Luis Caputo habló ante alumnos de la Universidad Torcuato Di Tella y les pidió que persuadan a sus familias de volcar los ahorros informales al mercado formal. Reconoció que el trauma del corralito de 2001 explica la desconfianza de los argentinos hacia el sistema financiero, pero insistió en que el país necesita esos dólares circulando.
El ministro de Economía Luis Caputo volvió a poner sobre la mesa uno de los temas que más le obsesionan: los millones de dólares que los argentinos guardan fuera del sistema financiero. Esta vez, el mensaje lo dirigió directamente a los jóvenes: habló ante estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) y les encomendó una misión doméstica. "Convenzan a sus padres de que saquen los dólares del colchón", les dijo, con la claridad que lo caracteriza.
El pedido no es caprichoso ni marketinero. Caputo lo enmarcó en un diagnóstico histórico que pocos funcionarios se animan a enunciar con tanta crudeza: el corralito de diciembre de 2001, instrumentado por el entonces ministro Domingo Cavallo durante el gobierno de Fernando de la Rúa, destruyó la confianza de una generación entera en el sistema bancario argentino. Un trauma que, a 25 años de distancia, todavía no cicatrizó del todo.
"Vos tenés a la gente con los dólares abajo del colchón y no se anima a llevarlos al banco porque todavía tiene miedo, a pesar de que pasaron 25 años, que los bancos se los roben", graficó el ministro. Y fue más lejos: reconoció que ese miedo no es irracional. "Esto que a ustedes les puede parecer una cosa absurda, a la generación nuestra, que le tocó vivirlo, algunos lo han superado, otros están en proceso de y otros no lo van a superar nunca", explicó ante los estudiantes.
Lo que Caputo subrayó con fuerza es el costo de largo plazo de aquellas políticas. Según su análisis, el corralito y las sucesivas crisis no solo generaron un daño inmediato: dejaron como herencia la ausencia de un mercado de capitales robusto y una desconfianza estructural hacia las instituciones. "Todas esas cosas tenían dos problemas: generaban una crisis en el momento y una consecuencia mucho peor de mediano y largo plazo, que es no tener un mercado de capitales y la falta de credibilidad de la gente hacia la política, hacia las instituciones y hacia el respeto por la propiedad privada", enfatizó.
El diagnóstico es correcto y los números lo respaldan. Se estima que los argentinos atesoran entre 200.000 y 250.000 millones de dólares fuera del sistema financiero formal, una cifra que supera varias veces las reservas del Banco Central. Esa masa de dinero inmovilizada representa una oportunidad perdida para la economía real: no financia inversiones, no genera crédito, no impulsa el consumo productivo. Es plata muerta bajo tierra —o bajo el colchón, para ser más precisos.
El ministro fue cuidadoso en el tono: pidió a los jóvenes que "no se enojen con sus padres" cuando se niegan a bancarizar sus ahorros, pero que "traten de convencerlos igual". Una estrategia de comunicación que apunta a los hijos como agentes de cambio cultural dentro del hogar, reconociendo que el Estado solo no puede revertir décadas de desconfianza acumulada.
La elección del escenario tampoco es casual. La UTDT es una de las universidades privadas más prestigiosas del país, reconocida por su orientación hacia la economía de mercado y por formar cuadros técnicos que suelen terminar en el sector financiero o en la función pública. Hablarle a ese auditorio es predicarle al coro, sí, pero también es construir multiplicadores: jóvenes que van a replicar el mensaje en sus casas, en sus trabajos, en sus redes.
El desafío de fondo es enorme. Reconstruir la confianza en el sistema financiero argentino requiere algo que los discursos no alcanzan a garantizar: estabilidad sostenida en el tiempo. Cada vez que un gobierno rompió las reglas de juego —el corralito, la pesificación asimétrica, los cepos cambiarios, los defaults— sumó una capa más de escepticismo. Caputo lo sabe. Por eso apela a la paciencia, a la pedagogía y, ahora, a los hijos como embajadores de la normalización financiera.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los argentinos guardan dólares en el colchón?
Principalmente por desconfianza en el sistema bancario, originada en el corralito de 2001 cuando el gobierno de De la Rúa congeló los depósitos. A eso se suman décadas de crisis, pesificaciones y cepos cambiarios que reforzaron el escepticismo.
¿Cuántos dólares tienen los argentinos fuera del sistema?
Se estima que entre 200.000 y 250.000 millones de dólares están atesorados fuera del circuito financiero formal, una cifra que supera ampliamente las reservas del Banco Central.
¿Qué propone Caputo para que la gente lleve los dólares al banco?
El ministro apuesta a la reconstrucción de confianza a través de la estabilidad económica sostenida y, en este caso, a través de un mensaje pedagógico dirigido a los jóvenes para que persuadan a sus familias de bancarizar sus ahorros.