Moris se refugió en Rosario: 'Quería escapar del caos de Buenos Aires'
El legendario músico argentino pasó más de dos semanas en la ciudad junto a su hijo Antonio Birabent. Ambos recibieron distinciones como visitantes ilustres mientras el rockero buscaba un respiro de la capital.
"Ya te contaré después qué sensaciones he tenido", fue la primera respuesta que dio Moris cuando le preguntaron por su estadía de más de dos semanas en Rosario durante marzo. Una frase que resume todo: el legendario músico argentino encontró en nuestra ciudad algo que Buenos Aires ya no le daba.
La historia arrancó de manera casi casual, pero terminó siendo una experiencia que el propio Mauricio Birabent -su nombre real- define como "un alivio lindo". Todo se alineó perfecto: mientras él recibía el título de visitante distinguido, su hijo Antonio Birabent tenía fecha en el mítico bar El Cairo y también sería reconocido como visitante ilustre.
"Qué mejor momento que salir con mi hijo", reflexiona el creador de "Rebelde" y "Escúchame entre el ruido". Pero hay algo más profundo en esta decisión: "Tenía ganas de salir un poco del caos de Buenos Aires con todas sus problemáticas", confesó sin vueltas.
¿Qué encontró Moris en Rosario que no tiene en la capital? Según informó La Capital, el músico de 78 años habló de sensaciones que prefiere guardar para más adelante, pero su estadía extendida dice todo. No fue una visita protocolar de un día: fueron más de quince días respirando el aire rosarino.
El timing no pudo ser mejor. Mientras Buenos Aires atraviesa sus crisis habituales -tráfico, inseguridad, contaminación, estrés urbano-, Rosario le ofreció al pionero del rock nacional algo que hacía tiempo no encontraba: tranquilidad para crear y reflexionar.
La presencia de Antonio Birabent en El Cairo no fue casualidad. El hijo del legendario músico mantiene viva la llama familiar en los escenarios, y compartir esta experiencia rosarina con su padre agregó un condimento especial a la estadía.
¿Volverá Moris a refugiarse en nuestra ciudad? Sus palabras sugieren que Rosario le devolvió algo que creía perdido. En tiempos donde los grandes centros urbanos asfixian hasta a sus propios íconos, nuestra ciudad se convierte en ese remanso que todavía sabe recibir a los artistas como se debe.