Murió Guerrieri, el represor que nunca habló: Rosario cierra un capítulo sin verdad
A los 91 años falleció Pascual Oscar Guerrieri, ex teniente coronel y uno de los principales responsables del terrorismo de Estado en Rosario durante la última dictadura. Murió en prisión domiciliaria sin haber revelado el destino de las víctimas. Su nombre quedó ligado a la megacausa judicial más importante de la región.
El domingo 5 de julio murió quien tal vez fue el represor más emblemático de Rosario. Pascual Oscar Guerrieri tenía 91 años, cumplía prisión domiciliaria y se llevó a la tumba lo único que las familias de las víctimas le pedían: la verdad.
Ex teniente coronel del Ejército, Guerrieri fue el segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121 e integró el Batallón de Inteligencia 601, dos engranajes centrales del aparato represivo que operó bajo la órbita del II Cuerpo de Ejército en el sur de Santa Fe. Desde esos cargos coordinó grupos de tareas, planificó operativos y ejecutó una maquinaria de secuestros, torturas y desapariciones que marcó a fuego a toda una generación rosarina.
Su nombre quedó para siempre asociado a la megacausa Guerrieri, el primer gran juicio por crímenes de lesa humanidad realizado en Rosario. Ese proceso judicial fue clave para reconstruir el funcionamiento del circuito represivo local: cómo se elegían las víctimas, cómo operaban los centros clandestinos, quién daba las órdenes. Un mapa del horror que la Justicia tardó décadas en trazar.
Las investigaciones determinaron su responsabilidad directa en el funcionamiento de varios centros clandestinos de detención: la Quinta de Funes, La Calamita, La Intermedia, la Escuela Magnasco y la ex Casa Salesiana Ceferino Namuncurá. Lugares donde cientos de personas fueron privadas ilegalmente de su libertad, torturadas, y en muchos casos siguen desaparecidas hasta hoy.
La Justicia lo condenó múltiples veces a prisión perpetua. Pero Guerrieri nunca habló. Ni una palabra sobre el destino de las víctimas. Ni un gesto de arrepentimiento. Sostuvo hasta el final el pacto de silencio que los represores de la dictadura acordaron entre sí, ese muro de impunidad que sigue siendo la herida más abierta para las familias que todavía buscan a sus seres queridos.
¿Cuánto vale una condena perpetua si el condenado muere sin dar respuestas? Es la pregunta que hoy se hacen los organismos de derechos humanos de Rosario, que llevan décadas reclamando no solo justicia sino verdad. Porque saber qué pasó con cada desaparecido, dónde están sus restos, es una deuda que el Estado argentino todavía no saldó.
La muerte de Guerrieri cierra la vida de uno de los principales ejecutores del plan sistemático de represión en la región. Pero no cierra nada más. Los juicios continúan, las causas siguen abiertas, y hay familias que aún esperan una respuesta que ya no va a llegar de boca del hombre que más sabía. Eso también es parte del legado de la dictadura: el silencio como última trinchera.
Rosario tiene una deuda histórica con sus víctimas. Y cada represor que muere sin hablar la profundiza un poco más.
Con información de: El Ciudadano
Preguntas frecuentes
Quién era Pascual Guerrieri y por qué es importante en Rosario?
Fue uno de los principales represores de la última dictadura en Rosario, segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121. Su nombre quedó ligado a la megacausa judicial más importante de la región por crímenes de lesa humanidad.
Qué es la megacausa Guerrieri?
Es el primer gran juicio por crímenes de lesa humanidad realizado en Rosario, que reconstruyó el funcionamiento del circuito represivo del II Cuerpo de Ejército durante la dictadura de 1976-1983.
Guerrieri reveló algo sobre el destino de los desaparecidos antes de morir?
No. Hasta el final de su vida mantuvo el pacto de silencio entre los represores y no brindó ninguna información sobre el destino de las víctimas.