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Narcotests obligatorios para funcionarios de Santa Fe: media sanción en el Senado

Federico Castelli • 27 de agosto de 2026

La Cámara de Senadores de Santa Fe aprobó en primera vuelta un proyecto que exige exámenes toxicológicos a todos los funcionarios públicos de los tres poderes del Estado provincial. La iniciativa, impulsada por el senador Osvaldo Sosa, ahora pasa a Diputados para convertirse en ley.

La Cámara de Senadores de Santa Fe dio este jueves un paso concreto hacia la institucionalización de los controles antidrogas en el Estado: aprobó con media sanción un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de exámenes toxicológicos —los llamados narco-tests— para todos los funcionarios públicos que ejerzan cargos en cualquiera de los tres poderes del Estado provincial. El texto ahora deberá ser debatido y votado por la Cámara de Diputados para tener fuerza de ley.

La iniciativa fue presentada en julio pasado por el senador por el departamento Vera, Osvaldo Sosa, y encontró terreno fértil en un contexto político en el que la lucha contra el narcotráfico y la corrupción asociada al crimen organizado ocupa el centro de la agenda santafesina. El proyecto no surgió en el vacío: su impulso se aceleró luego de que el gobernador Maximiliano Pullaro se sometiera públicamente a un narco-test y convocara a los funcionarios de su gestión a hacer lo mismo, en un gesto que buscó marcar un estándar de transparencia desde el Ejecutivo.

El artículo 1 del proyecto es contundente: establece "la obligatoriedad de la realización de exámenes toxicológicos" para detectar sustancias psicoactivas ilegales en todas las personas que ejerzan cargos públicos electivos o designados políticamente, durante el ejercicio de sus funciones. El alcance es amplio: incluye al gobernador y vicegobernador, ministros, legisladores y autoridades de ambas Cámaras, integrantes del Poder Judicial y del Ministerio Público, y miembros de organismos de control. También se abre la posibilidad de que otros agentes públicos provinciales adhieran de forma voluntaria.

En cuanto a la mecánica de los controles, la norma prevé que los exámenes sean obligatorios y gratuitos, con un primer control dentro de los 30 días de la asunción al cargo, pruebas periódicas al menos una vez por año, estudios aleatorios mediante sorteo y controles ante denuncias fundadas. Todo el proceso deberá respetar principios de confidencialidad, dignidad y derecho a defensa, con cadena de custodia garantizada.

El régimen de consecuencias distingue entre quien da positivo y quien se niega a realizarse el examen. Ante un resultado positivo, la ley propone un abordaje interdisciplinario con asistencia y orientación, más una evaluación sobre la aptitud para ejercer el cargo. Las medidas posibles son de carácter sanitario, administrativo o terapéutico, y expresamente no punitivo. En cambio, quien se niegue a realizarse el test enfrentará consecuencias más duras: la negativa sería considerada una falta grave y podría derivar en suspensión preventiva, sumario o remoción del cargo.

Los senadores que respaldaron la propuesta la encuadraron como "una política pública integral de prevención" que apunta a fortalecer la transparencia y la confianza ciudadana en sus representantes. En una provincia que lleva años en el epicentro de la crisis de seguridad vinculada al narcotráfico —con Rosario como escenario recurrente de disputas entre bandas criminales—, la señal política de exigirle a quienes gobiernan que demuestren su distancia con las drogas ilegales tiene un peso simbólico y práctico difícil de ignorar.

La aprobación en el Senado representa un avance significativo, aunque el debate en Diputados promete ser más complejo. La iniciativa toca fibras sensibles en torno a la privacidad, los derechos laborales y la presunción de inocencia, puntos que los sectores críticos seguramente pondrán sobre la mesa. Sin embargo, en un clima político donde la demanda de integridad institucional es cada vez más alta, el costo político de oponerse a los narco-tests no parece menor.

Quien es
Maximiliano Pullaro, el gobernador que marcó el camino
Pullaro asumió la gobernación de Santa Fe en diciembre de 2023 con la seguridad como eje central de su gestión. Fue el primero en someterse públicamente a un narco-test y en convocar a su gabinete a hacer lo mismo, instalando el debate sobre los controles toxicológicos como política de Estado.
En contexto
¿Qué detecta un narco-test?
Los exámenes toxicológicos estándar detectan presencia de cocaína, marihuana, opiáceos, anfetaminas y benzodiacepinas ilegales en sangre u orina. Los resultados pueden obtenerse en minutos con tests rápidos o en días con análisis de laboratorio más precisos.
Antecedentes
Santa Fe y el narco: un contexto que lo explica todo
La provincia de Santa Fe, y Rosario en particular, acumula años de violencia vinculada al narcotráfico. La infiltración del crimen organizado en estructuras estatales es una preocupación recurrente que da sentido político a iniciativas como esta.

Preguntas frecuentes

¿A quiénes alcanza el narco-test obligatorio en Santa Fe?

A todos los funcionarios públicos de los tres poderes del Estado provincial: gobernador, vicegobernador, ministros, legisladores, jueces, fiscales y miembros de organismos de control.

¿Qué pasa si un funcionario da positivo en el narco-test?

La ley propone un abordaje no punitivo: asistencia interdisciplinaria y evaluación de aptitud para el cargo, con posibles medidas sanitarias o terapéuticas, no penales.

¿Qué consecuencias tiene negarse a hacer el narco-test?

La negativa se considera una falta grave y puede derivar en suspensión preventiva, sumario administrativo o remoción del cargo según los mecanismos legales vigentes.

¿El proyecto ya es ley en Santa Fe?

No todavía. Obtuvo media sanción en el Senado y ahora debe ser debatido y aprobado por la Cámara de Diputados para convertirse en ley.

Fuente: Rosario3