Nayib Bukele y el modelo que seduce a la derecha argentina: qué piensan en Rosario
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, vuelve a ser tendencia en Argentina en medio del debate sobre seguridad y mano dura. Desde Rosario, ciudad golpeada por la violencia narco, el tema genera opiniones divididas. Hugo Ferreyra analiza por qué el 'modelo Bukele' es peligroso para los laburantes.
El nombre de Nayib Bukele vuelve a circular fuerte en las redes y en los buscadores argentinos. El presidente de El Salvador se convirtió en el ídolo de la derecha latinoamericana gracias a su política de mano dura contra las pandillas, el estado de excepción permanente y la masificación del encarcelamiento. Y claro, en un país donde Milei mira con admiración todo lo que viene del exterior siempre que sirva para ajustar derechos, el modelo Bukele cotiza alto.
Acá en Rosario, donde la violencia narco dejó heridas profundas en los barrios populares, el debate sobre seguridad es real y duele. Nadie puede negar eso. Los vecinos de Empalme, de Las Flores, de Ludueña saben lo que es vivir con miedo. Pero una cosa es reconocer el problema y otra muy distinta es aplaudir un modelo que suspende garantías constitucionales, mete presos sin pruebas y convierte la desesperación popular en un cheque en blanco para el autoritarismo.
Bukele construyó su imagen sobre una base real: El Salvador era uno de los países más violentos del mundo. Pero lo que no te cuentan los entusiastas de la mano dura es el costo. Miles de personas detenidas sin proceso judicial, denuncias de torturas, muertes en prisión, familias destruidas. El Salvador bajó los homicidios, sí, pero a un precio que ninguna democracia debería estar dispuesta a pagar. ¿O acaso vamos a aplaudir que te lleven en cana por la cara?
Lo que me preocupa, y lo digo con todas las letras, es que en Argentina este modelo le sirve de cobertura ideológica a Milei y a toda la derecha para avanzar sobre derechos que el movimiento obrero conquistó con décadas de lucha. Si normalizamos la idea de que para resolver problemas sociales hay que suspender derechos, el próximo paso es criminalizar la protesta, perseguir sindicatos, meter presos a los piqueteros. No es paranoia: es historia.
En Santa Fe, la discusión sobre seguridad tiene que ir de la mano de inversión en los barrios, trabajo genuino, presencia del Estado donde el narco llenó el vacío que dejó el ajuste. Eso es lo que propone Pablo Monteverde desde la gestión municipal: no hay seguridad sin política social. No hay paz sin justicia social. El modelo Bukele es la antipoda de eso: es represión sin raíces, espectáculo sin solución de fondo.
Que Bukele sea tendencia nacional no es casualidad. Es el síntoma de una época donde la desesperación de la gente es capitalizada por los que quieren menos Estado, menos derechos y más control. Nosotros, los peronistas de base, los que bancamos al trabajador y al pibe del barrio, tenemos que dar ese debate con información, con convicción y sin miedo. Porque si no lo damos nosotros, lo ganan ellos.
Preguntas frecuentes
¿Qué hizo Nayib Bukele en El Salvador?
Bukele implementó un estado de excepción para combatir a las pandillas, logrando reducir drásticamente los homicidios. Sin embargo, fue criticado por detenciones masivas sin garantías judiciales y violaciones a los derechos humanos.
¿Por qué Bukele es tendencia en Argentina?
Porque sectores de la derecha y el gobierno de Milei lo presentan como modelo de gestión en seguridad. El debate sobre mano dura versus política social lo mantiene vigente en la agenda pública argentina.
¿Podría aplicarse el modelo Bukele en Argentina?
Especialistas y organismos de derechos humanos advierten que suspender garantías constitucionales sería incompatible con el sistema democrático argentino y los tratados internacionales que el país suscribió.
¿Qué opinan en Rosario sobre el modelo Bukele?
Las opiniones están divididas. Parte de la población, golpeada por la violencia narco, simpatiza con la idea de mano dura. Pero referentes políticos, sociales y de derechos humanos advierten que la solución pasa por inversión social y presencia del Estado en los barrios.