Pullaro presiona a Cancilleria por el biodiesel: la pelea de 390 millones
El gobernador santafesino entregó un dossier técnico al canciller Quirno para defender la producción provincial ante la Unión Europea. La clasificación de 'alto riesgo' amenaza con pérdidas millonarias para Santa Fe, principal productora del país.
La cosa se puso seria en Cancillería. El gobernador Maximiliano Pullaro no fue a tomar el té: llegó con un dossier bajo el brazo y una misión clara. Defender a como dé lugar la producción santafesina de biodiésel que está en la mira de la Unión Europea.
Según informó Rosario3, el mandatario provincial se plantó frente al canciller Pablo Quirno acompañado por su ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, para entregar un documento que busca frenar una clasificación que puede costar caro: 390 millones de dólares en pérdidas.
¿El problema? La UE considera a la soja argentina un insumo de "alto riesgo" y por eso le puso trabas a las importaciones de biodiésel desde el Mercosur. Una decisión que, desde Santa Fe, califican como un verdadero obstáculo comercial sin base científica.
"El gobernador entregó al canciller un dossier que reúne datos científicos, técnicos, económicos y productivos sobre lo que implica para la provincia de Santa Fe la producción y exportación de biodiésel", explicó Puccini después del encuentro en Buenos Aires.
La movida tiene su estrategia: Cancillería estará en Bruselas la semana próxima y este documento será parte de la exposición técnica que Argentina llevará para defender su posición. No es poca cosa: Santa Fe es la principal productora de biodiésel del país y esta restricción europea no solo afecta a ese producto, sino a toda la cadena de la soja.
La secretaria de Comercio Exterior provincial, Georgina Losada, fue directa al hueso: la medida europea "no tiene base científica ni técnica y constituye un obstáculo al comercio". Los números que maneja la Provincia son contundentes y preocupantes.
¿Qué hay detrás de todo esto? La normativa europea sobre "alto riesgo ILUC" (cambio indirecto del uso del suelo) que, según advierten desde Santa Fe, excede la coyuntura del biodiésel y se convierte en una amenaza para toda la cadena productiva de la soja. Un precedente peligroso que podría expandirse a otros productos.
La Comisión Europea había emitido en febrero un informe técnico que revisa la evidencia científica sobre cultivos destinados a biocombustibles. Desde entonces, la Provincia viene trabajando en una respuesta que involucra al gobierno nacional, la Región Centro y el sector privado.
El tema ya había sido planteado en reuniones del Gabinete Productivo de la Región Centro y esta semana se discutió con el embajador alemán Dieter Lamlé y expertos de la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional. La estrategia es clara: mostrar que la realidad productiva santafesina no se condice con los prejuicios europeos.
Ahora queda esperar qué pasa en Bruselas. Porque para Santa Fe, esto no es solo una cuestión comercial: es defender 390 millones de dólares y miles de empleos que dependen de una industria que la provincia construyó con esfuerzo y que no está dispuesta a entregar sin pelear.