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Darío Ledesma: vecinos de Ludueña exigen justicia por un inocente acribillado en Rosario

Franco Giallo • 3 de julio de 2026

Darío Fabián Ledesma, de 33 años, estaba en su casa de barrio Ludueña esperando para ir a trabajar cuando una bala perdida de un tiroteo entre narcos le quitó la vida. Sus vecinos y compañeros de trabajo se movilizaron para exigir justicia y aseguran tener identificado al tirador: un menor de 17 años.

Lo que le pasó a Darío Fabián Ledesma en barrio Ludueña el sábado pasado resume, con una crueldad que duele en el pecho, todo lo que está mal en Rosario: un hombre de 33 años, trabajador, sentado en el comedor de su casa esperando el turno, muerto por una bala que no era para él.

Era pasadas las 19 horas cuando un motociclista pasó por Pasaje Gandhi al 6100 y empezó a disparar contra la vivienda de un vecino de enfrente, conocido en el barrio como vendedor de drogas. El agredido respondió a los tiros. Uno de esos proyectiles cruzó la ventana detrás de la que estaba Darío y le dio en la cara. Lo cargaron en un auto particular y lo llevaron hasta el hospital Heca, pero no hubo caso: poco después falleció.

«Era un hombre de trabajo, estaba por ir a trabajar cuando pasó todo. No tenía nada que ver con lo que ocurrió afuera», dijo su hermano con la voz rota ante los cronistas que cubrieron la protesta. No hay forma de decirlo más claro.

Este jueves, familiares y vecinos se autoconvocaron en Garzón y Pasaje Gandhi a las 18.30 y marcharon hasta la plaza Pocho Lepratti, ese símbolo del barrio que lleva el nombre de otro inocente que cayó en medio del fuego ajeno. Los carteles lo decían todo: «Sin Justicia no hay paz», «Basta de silencio, Rosario pide respuestas». No son consignas vacías. Son el grito de gente que ya no sabe cuánto más puede aguantar.

Los vecinos no solo marcharon: aportaron datos a la Justicia y aseguran tener identificado al tirador. Dicen que es un chico de 17 años, un «soldadito» al servicio de alguna de las bandas que se disputan el territorio en Ludueña. La investigación quedó en manos de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, que mantiene la causa bajo reserva, aunque trascendió que efectivamente hay un menor de edad involucrado. «Sabemos quiénes son y está todo en manos de la Justicia», dijeron los vecinos, con un tono que mezcla esperanza y desconfianza a partes iguales. Y no es para menos: ¿cuántas veces escucharon eso antes?

El enojo también apuntó a la lentitud de la investigación. Familiares y conocidos reprocharon que, pese a haber aportado información concreta sobre los responsables, los tiempos judiciales parecen no acompañar la urgencia del dolor. «¿Por qué siempre la termina pagando un inocente?», se preguntaron en la marcha. Es la pregunta que nadie en el sistema parece querer responder.

El impacto del crimen también explotó en las redes. Milagros, compañera de Darío en BK Village Rosario, publicó en Facebook un texto que circuló con fuerza: «Anoche, cuando todo el mundo le corría carreras al reloj para poder desocuparse antes del partido de la Selección, un asesino miserable nos arrancó a uno de los mejores de nosotros de la manera más absurda. Darío estaba saliendo para el laburo, y una basura inmunda le robó los sueños a él, a su familia, a todos los que lo queríamos». Y remató con una frase que pega fuerte: «El que lo mató, ni siquiera se enteró, porque trataba de darle a otro». Eso es lo más brutal de todo: para el tirador, Darío ni siquiera existía.

Milagros también contó que fue ella quien le hizo la entrevista de ingreso laboral hace 13 años. Trece años de trabajo, de vida construida, borrados en segundos por una bala perdida en una guerra que no era la suya.

Ludueña es uno de los barrios más castigados por la violencia narco en Rosario. La disputa de territorios entre bandas de narcomenudeo convirtió sus calles en un campo de batalla donde los vecinos de bien pagan los platos rotos. Darío Ledesma es el último nombre en una lista que no debería existir. Y mientras la Justicia avanza a su ritmo, las familias siguen enterrando a sus muertos.

«Era una persona inocente y su muerte no puede quedar en el olvido», dijo una vecina en la marcha. Ojalá alguien con poder de decisión lo escuche de una vez.

El lugar
Barrio Ludueña: uno de los epicentros de la violencia narco
Ludueña es un barrio del noroeste de Rosario históricamente afectado por la disputa territorial entre bandas de narcomenudeo. La plaza Pocho Lepratti, adonde marcharon los vecinos, lleva el nombre de Claudio 'Pocho' Lepratti, militante social asesinado durante la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001, y se convirtió en símbolo de resistencia barrial.
Antecedentes
Unidad de Violencias Altamente Lesivas: qué es y qué investiga
La Unidad de Violencias Altamente Lesivas es una división especializada del Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe, creada para investigar los crímenes más graves vinculados al crimen organizado y la violencia narco en Rosario. Trabaja bajo estricta reserva para proteger las investigaciones en curso.
En contexto
Víctimas colaterales: el drama de los inocentes en fuegos cruzados
Rosario registra año tras año decenas de víctimas colaterales de enfrentamientos entre bandas narco. Personas que estaban en su casa, en la vereda o en un comercio y recibieron balas que no iban dirigidas a ellas. El fenómeno se agudizó con la proliferación de 'soldaditos', jóvenes menores de edad reclutados por las organizaciones criminales para ejecutar ataques.

Preguntas frecuentes

Quién era Darío Ledesma y cómo murió en Rosario?

Darío Fabián Ledesma tenía 33 años y vivía en barrio Ludueña. Murió el sábado pasado cuando una bala perdida de un tiroteo entre narcos atravesó la ventana de su casa mientras esperaba para ir a trabajar.

Quién mató a Darío Ledesma en Ludueña?

Vecinos y familiares aseguran tener identificado al tirador: sería un menor de 17 años vinculado al narcomenudeo. La investigación está a cargo de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas y se mantiene bajo reserva.

Qué pasó en la marcha por Darío Ledesma en Rosario?

Este jueves, vecinos y familiares se autoconvocaron en Garzón y Pasaje Gandhi y marcharon hasta la plaza Pocho Lepratti para exigir justicia y reclamar mayor celeridad en la investigación judicial.

Fuente: El Ciudadano