Aguas Santafesinas superavitaria por primera vez: Ghilotti explica cómo lo logró
Renata Ghilotti, presidenta de Aguas Santafesinas, aseguró que la empresa tiene por primera vez en su historia un balance superavitario. La dirigente del PRO detalló las medidas que tomó para ordenar las cuentas y habló de obras clave como el acueducto Gran Rosario.
Lo que durante décadas pareció imposible en Aguas Santafesinas hoy tiene nombre y apellido: Renata Ghilotti. La presidenta de la empresa estatal pasó por el stream Política de El Ciudadano y soltó una frase que en el sector del agua potable suena casi a herejía: "Es la primera vez en la historia que Aguas Santafesinas tiene un balance superavitario". Una empresa que históricamente fue sinónimo de déficit, deudas y gestión caótica hoy dice tener las cuentas en orden. ¿Cómo se llegó a eso?
Ghilotti, que lleva un año y medio al frente de la empresa, fue directa al explicar las medidas que tomó: "Decisiones muy básicas que no se tomaban", dijo. Entre ellas, la más llamativa políticamente: "Que la conducción la lleve el Directorio y no el gremio". Una frase que dice mucho sobre el estado en que encontró la empresa. A eso sumó el control de horas extras, el manejo de la flota automotor, el combustible y la colocación de GPS en todas las unidades. Medidas de gestión elemental que, al parecer, no existían.
El resultado concreto de ese orden financiero, según Ghilotti, es que los aportes del Estado ahora pueden destinarse a obra pública real. Y en ese punto la gestión tiene algo para mostrar. En Rosario, la empresa está ejecutando un plan de renovación de redes en el casco histórico: los barrios de Lourdes y Pichincha ya tienen caños nuevos en reemplazo de infraestructura de más de 130 años. El impacto fue inmediato: las mediciones de presión mostraron el doble de rendimiento en la mayoría de los puntos intervenidos. "El agua se emocionó, empezó a salir por todos lados", citó Ghilotti la frase de un vecino, y la imagen dice más que cualquier estadística técnica.
Pero la obra que concentra las expectativas más grandes es la segunda etapa del acueducto Gran Rosario, licitada por más de 32.000 millones de pesos. Una obra que ya había sido licitada dos veces antes y se cayó en ambas oportunidades. Ahora, según la presidenta de la empresa, va en serio. Los beneficiarios directos serán más de 250.000 habitantes, aunque el impacto indirecto alcanzaría a casi toda la ciudad. En el mapa de presiones que maneja la empresa, las zonas hoy marcadas en negro —las más críticas— pasarían al amarillo una vez concluida la obra.
Otro dato que Ghilotti destacó con orgullo es la reducción de los tiempos de los llamados "corralitos", esas excavaciones en la vía pública que quedan abiertas durante semanas y que son una fuente permanente de quejas de los rosarinos. Cuando asumió, el promedio era de 25 días. Hoy está entre cinco y siete días. Para lograrlo, implementó un tablero de control semanal y, según ella misma contó, hace el seguimiento de manera casi personal: "Soy una obsesiva de los corralitos. Voy manejando y si veo uno, después llego y miro en el sistema cuánto hace que está". Esa cultura de control, dijo, se transmitió al equipo.
Con la llegada del fenómeno de El Niño —que implica lluvias más intensas y frecuentes— la empresa trabaja desde hace un año en un plan de limpieza de sumideros, en coordinación permanente con el municipio. Sebastián Chale, funcionario del área de infraestructura de la Municipalidad de Rosario, es el interlocutor habitual, según mencionó Ghilotti.
En el plano político, la presidenta de Aguas Santafesinas no esquivó el tema. Referente del PRO en Rosario y la provincia, afirmó que el partido trabaja para sostener la intendencia de la ciudad y que ella está activa en la construcción de una candidatura propia. Mencionó a Federico Angelini, Anita Martínez y Cristian Cunha como figuras que expresaron interés en conducir ese proceso. Sobre la interna nacional del PRO, fue autocrítica: "Fue un gran error esa competencia". Y sobre una eventual alianza con La Libertad Avanza, fue tajante: no la ve viable porque la lógica de ese espacio es "de mucha confrontación, de no poder sentarse en una mesa a dialogar".
Los números que presenta Ghilotti son, si se confirman, un dato político de peso. Una empresa pública que históricamente fue un pozo sin fondo ahora dice tener superávit. La pregunta que queda flotando es si ese equilibrio es sostenible o si depende de variables que pueden cambiar con el próximo gobierno. Por ahora, la gestión tiene resultados para mostrar. El tiempo dirá si son el inicio de un cambio estructural o apenas una foto de momento.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Aguas Santafesinas nunca había tenido superávit antes?
Según Ghilotti, la empresa arrastraba décadas de gestión deficitaria por falta de controles básicos: el gremio tenía influencia sobre la conducción, las horas extras no se controlaban y no había seguimiento de la flota ni el combustible.
¿Cuándo estará lista la segunda etapa del acueducto Gran Rosario?
La nota no precisa una fecha de finalización, pero la obra ya fue licitada por más de 32.000 millones de pesos y está en ejecución. Beneficiará directamente a más de 250.000 habitantes de Rosario.
¿Qué son los corralitos de Aguas Santafesinas?
Son las excavaciones que la empresa realiza en la vía pública para reparar cañerías o hacer conexiones. Históricamente quedaban abiertas semanas; hoy el promedio bajó a entre 5 y 7 días.