Ricky Diotto se quebró en vivo: la grave denuncia contra Callejón por su hija
El empresario rosarino acusó a su ex de dejar sola a la menor en un hotel durante meses y reveló detalles íntimos de su batalla judicial. Las lágrimas y la bronca de un padre que pide justicia.
Lo que pasó ayer en televisión no se olvida fácil. Ricky Diotto, el empresario rosarino que está en plena batalla judicial con María Fernanda Callejón, se quebró en vivo y largó una bomba que va a dar que hablar: acusó a la actriz de dejar sola a su hija durante meses en una habitación de hotel.
Según informó Rosario3, Diotto no se guardó nada cuando le preguntaron sobre la situación actual de la menor. "Mi hija estuvo diciembre, enero y febrero sola de 7 de la mañana a 1 en una habitación de un hotel. Un desastre hubiese pasado y yo chito la boca", disparó con la voz quebrada.
¿Cómo llegamos a este punto? La pareja está enfrentada en los tribunales por denuncias de violencia que hizo Callejón contra el empresario. Pero ahora es él quien sale a exponer públicamente a su ex, justo un día antes del inicio de las audiencias. La estrategia está clara: mostrar que él es la víctima.
"Es una decisión de ella vivir en el hotel. Con la plata que gasta en la camioneta te alquilás un departamento, pero ella quiere seguir haciendo esa vida de diva", cuestionó Diotto, apuntando directo al estilo de vida de la actriz. Para él, es incomprensible que una madre prefiera mantener una camioneta costosa antes que buscar un hogar estable para su hija.
El empresario reveló que Callejón le propuso un acuerdo que él rechazó: "Me ofreció que le dejara la casa y levantaba la denuncia, pero yo no lo acepté porque no le hice nada y no iba a ceder". El resultado: "Vendimos la casa, perdí mi departamento, todo".
¿Qué hay detrás de esta guerra mediática? Diotto asegura que la carátula de la causa cambió porque "no pudieron probar nada". Empezó como "amenazas y lesiones" y terminó en "tentativa de lesiones leves". "Todo el quilombo que están haciendo para averiguar si yo le quise pegar, que no fue así", se defendió.
Lo más desgarrador llegó al final, cuando recordó cómo terminó la relación: "Tuvimos un matrimonio bárbaro y cuando me fui de casa lloramos juntos y nos dimos un abrazo hermoso". Pero ahora todo cambió: "Está peleada con la vida y con todo el mundo".
Entre lágrimas, cerró con una reflexión que duele: "Lo que más lástima me da es que después mi hija en 10 años va a buscar eso, un desastre". Un padre que dice estar "agotado" pero que no se rinde: "Yo soy una persona de bien, a mí eso no me lo va a quitar nadie".
La pregunta que queda flotando es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar esta batalla cuando hay una menor en el medio? Los tribunales tendrán la última palabra, pero el daño mediático ya está hecho.