Rosario: balearon a un adolescente y su padrastro lo llevó en moto al Heca
Un joven de 17 años fue herido de bala en el tórax en barrio San Francisquito. Ante la demora de la ambulancia, su padrastro lo trasladó en motocicleta hasta el hospital. La Fiscalía investiga la tentativa de homicidio.
¡ESCALOFRIANTE! Un adolescente de 17 años lucha por su vida después de recibir un balazo en el tórax en pleno barrio San Francisquito. ¿Hasta cuándo vamos a seguir normalizando que nuestros pibes sean blancos de balas en esta ciudad que se desangra?
Según informó El Ciudadano, el brutal ataque ocurrió en las inmediaciones de Lavalle y Gaboto, a metros nomás de la casa del chico. Pero acá viene lo que más bronca da: ante la demora de la ambulancia, el padrastro del pibe no se quedó esperando que llegue el sistema de salud colapsado. Agarró la moto y se mandó desde la zona sudoeste hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez.
El ingreso a la guardia del Heca quedó registrado a las 23.30 horas. Mientras los médicos luchaban por salvarle la vida al adolescente, el personal del Destacamento 4 tomaba los datos del vehículo y del acompañante. Una postal que se repite noche tras noche en los hospitales rosarinos.
La tentativa de homicidio quedó en manos de la comisaría 19ª y del fiscal en turno. Pero hasta ahora, silencio sepulcral: no hay detalles sobre cómo fue el ataque ni tampoco detenciones. Los investigadores buscan determinar si fue un ataque directo o en qué circunstancias se produjeron los disparos.
¿Qué está pasando en San Francisquito? ¿Quién se hace cargo de que un pibe de 17 años termine con una bala en el pecho a metros de su casa? Mientras los funcionarios hablan de estadísticas y planes de seguridad, las familias rosarinas viven el terror de que sus hijos no vuelvan a casa. Y cuando pasa lo peor, tienen que resolver solos: en moto, desesperados, corriendo contra el tiempo porque el Estado no llega.
El adolescente permanece internado en estado grave. Su padrastro, un héroe anónimo que no dudó en jugársela para salvarle la vida. Y nosotros, una vez más, preguntándonos hasta cuándo vamos a seguir contando víctimas en lugar de prevenir tragedias.