SanCor pidió su propia quiebra: debe 8 meses de sueldos y USD 120 millones
La histórica cooperativa láctea solicitó su quiebra ante la Justicia de Rafaela tras más de un año en concurso preventivo. Acumula más de 1.500 acreedores y pasó de procesar 4 millones de litros diarios a menos de 500.000.
Lo que parecía imposible finalmente ocurrió. SanCor, la cooperativa láctea que durante décadas fue símbolo del campo argentino, pidió su propia quiebra ante la Justicia de Rafaela. Según informó El Ciudadano, la empresa acumula un pasivo de USD 120 millones y mantiene ocho meses de salarios impagos a sus trabajadores.
La solicitud fue presentada ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial de la Cuarta Nominación, el mismo que maneja el proceso concursal que la empresa inició en febrero de 2025. Un año después, la realidad es demoledora: más de 1.500 acreedores verificados entre organismos fiscales, entidades financieras, proveedores y trabajadores esperan cobrar.
"SanCor CUL acaba de pedir su propia quiebra", confirmó la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) en un comunicado que no deja lugar a dudas. El gremio atribuyó la decisión al "probado estado de cesación de pagos, impotencia e insolvencia patrimonial general y definitiva" de la cooperativa.
Los números son elocuentes y duelen. La empresa que supo procesar cerca de 4 millones de litros diarios de leche hoy apenas llega a los 500.000 litros. En ese proceso de deterioro vendió plantas, marcas históricas y redujo drásticamente su estructura productiva. ¿Cómo se llega a este punto de no retorno?
La Justicia ya había validado semanas atrás créditos por un monto superior a los USD 90 millones y más de $40.000 millones, al tiempo que advirtió sobre un crecimiento sostenido del pasivo mensual. Además, el juez del concurso había dispuesto la designación de una coadministradora judicial para supervisar la gestión tras detectar demoras en el pago de salarios y falta de información sobre la operatoria de las plantas.
Para los trabajadores, la situación es desesperante. Ocho meses de haberes impagos más aguinaldos pendientes representan no solo una deuda económica sino el final de una era. SanCor no es solo una empresa más: es parte de la historia productiva de Santa Fe y del país.
La quiebra de SanCor marca el final de una cooperativa que durante décadas fue orgullo nacional. Hoy, sus trabajadores enfrentan la incertidumbre mientras la Justicia deberá decidir el destino de una empresa que alguna vez fue gigante del sector lácteo argentino.