San Cristóbal: se acerca la audiencia por la masacre escolar que conmociona
La tragedia en la Escuela Mariano Moreno, donde un adolescente de 15 años mató a otro de 13 e hirió a dos más, tendrá su primera audiencia judicial. El agresor no puede ser imputado por su edad.
La comunidad de San Cristóbal se prepara para enfrentar uno de los momentos más duros de su historia reciente: la primera audiencia judicial por la masacre escolar que sacudió a la ciudad santafesina. Según informó La Capital, el caso involucra a un adolescente de 15 años que asesinó de un escopetazo a otro de 13 años e hirió a dos compañeros más en la Escuela Mariano Moreno.
El hecho, que mantiene en estado de shock a toda la región, presenta una complejidad legal que genera indignación en las familias afectadas. El menor agresor no puede ser imputado penalmente debido a su edad, ya que la normativa que reduce la edad de imputabilidad, recientemente aprobada, recién entrará en vigencia en septiembre próximo.
Esta situación deja a las víctimas y sus familias en una posición de absoluta indefensión legal. Mientras un pibe de 13 años perdió la vida y otros dos luchan por recuperarse de sus heridas, el sistema judicial argentino muestra una vez más sus vacíos normativos que protegen más al victimario que a las víctimas.
La Escuela Mariano Moreno, ubicada en el corazón de San Cristóbal, era hasta hace pocos días un espacio de aprendizaje y contención para cientos de pibes de la zona. Hoy se ha convertido en el símbolo de una violencia que parece crecer sin control en nuestras instituciones educativas.
La audiencia que se avecina será clave para determinar qué medidas se pueden tomar dentro del marco legal vigente. Las familias de las víctimas esperan que, al menos, se establezcan medidas de protección y un tratamiento adecuado para el menor agresor, aunque la sensación de impunidad es inevitable.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad urgente de revisar nuestro sistema de justicia penal juvenil y las políticas de prevención de violencia en las escuelas. Porque mientras los legisladores debaten, son nuestros pibes los que pagan las consecuencias de un Estado que llega siempre tarde.