HORROR en jardín maternal de Rosario: destrozaron todo y se comieron la comida
Delincuentes arrasaron con el jardín maternal Mi Casita en barrio Tablada durante Semana Santa. Robaron equipos, destrozaron puertas y hasta se comieron lo que había en la cocina. La directora no puede creer la saña con que actuaron.
Indignante. Demoledor. Lo que pasó durante Semana Santa en el jardín maternal Mi Casita del barrio Tablada deja un tendal de bronca y dolor que no tiene nombre. Según informó La Capital, un grupo de delincuentes ingresó al establecimiento educativo y lo arrasó completamente.
La escena que encontraron las maestras al regresar fue dantesca. No solo se llevaron una computadora, un proyector de imágenes y equipos de sonido, sino que destrozaron puertas y todo lo que estaba a su alcance. Pero lo más aberrante de todo: se comieron lo que había en la cocina del jardín, como si fuera su propia casa.
"Una locura total", me contó una vecina que no quiso dar su nombre por miedo. "Estos tipos no tienen límites, entraron como Pedro por su casa y destruyeron todo. ¿Qué les pasa por la cabeza para ensañarse así con un jardín de chicos?"
El barrio Tablada, ubicado en la zona sur de Rosario, viene sufriendo una escalada de inseguridad brutal en los últimos meses. Los vecinos están hartos de vivir con miedo, de que les roben hasta en los lugares más sagrados como las escuelas donde van sus hijos.
Lo que más indigna es la saña con que actuaron estos delincuentes. No se conformaron con robar, sino que destrozaron por destruir, como si quisieran enviar un mensaje de terror a toda la comunidad educativa. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar que destruyan el futuro de nuestros pibes?
La directora del jardín, devastada por lo ocurrido, ahora debe ver cómo hace para reponer todo lo robado y reparar los destrozos. Mientras tanto, los chicos del barrio se quedan sin su lugar de contención y aprendizaje. Una vergüenza total que nadie se haga cargo de la seguridad en las escuelas.
Este ataque salvaje contra la educación pública es la muestra más cruda de hasta dónde llega la decadencia en algunos sectores de nuestra ciudad. Los delincuentes ya no respetan nada: ni la Semana Santa, ni los jardines de infantes, ni el futuro de los más chicos. ¿Dónde está el Estado cuando más se lo necesita?