Barco fantasma de 107 metros quedó a la deriva en el Paraná de Corrientes
La crecida del río Paraná arrastró un buque abandonado de 107 metros llamado Uros-Z, que quedó varado frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros, en Corrientes. La embarcación no tendría señalización visible ni matrícula oficial, y genera preocupación por el riesgo para pescadores y pequeñas embarcaciones.
La crecida del río Paraná dejó una escena que mezcla riesgo, abandono y falta de control: un buque abandonado de 107 metros se soltó de sus amarras en un astillero de Corrientes y quedó a la deriva. La embarcación, llamada Uros-Z, fue arrastrada por la corriente durante casi dos kilómetros y terminó varada frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros, en una situación que genera preocupación por los riesgos para pescadores y pequeñas embarcaciones.
El dato central no es solo el tamaño del barco, sino que no habría señalización visible que advierta a quienes navegan por la zona sobre la presencia de la estructura. En un contexto de crecida, con corriente y embarcaciones de menor porte, esa ausencia de advertencia puede convertir un sector del Paraná en un punto de riesgo para quienes navegan por el sector.
Según la información disponible, el Uros-Z tiene 107 metros de eslora, 14,5 metros de ancho y 6,70 metros de altura. Esas dimensiones explican por qué su desplazamiento genera alarma: no se trata de una estructura chica, sino de un casco enorme que puede dificultar la navegación en un sector del río que ya está afectado por la crecida.
El origen del barco también da cuenta de su situación irregular. Su construcción comenzó a principios de la década de 1990, cuando fue proyectado como un buque tanque para transportar productos químicos, con compartimentos de acero inoxidable. Sin embargo, la empresa que había encargado el trabajo quebró antes de que pudiera terminarse, y el proyecto quedó inconcluso, sin llegar a completarse como se había previsto.
Por eso, según medios locales, el Uros-Z no cuenta con una matrícula oficial, debido a que quedó inconcluso. Esa falta de registro agrava el problema: por el momento, no está claro qué organismo tiene la responsabilidad sobre la embarcación ni qué medidas se tomarán para asegurarla, señalizarla o retirarla del lugar, una incertidumbre que pesa sobre quienes navegan por ese tramo del Paraná.
Mientras no se defina una solución, la presencia del barco representa un posible peligro para quienes circulan por ese sector del Paraná. La crecida que ya provocó el desplazamiento de la estructura muestra que el problema no es menor: una embarcación abandonada, sin control y sin señalización puede convertirse en una trampa para pescadores, pequeñas embarcaciones y quienes circulan por ese sector.
El caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de fondo: cuando un bien abandonado termina en el río, el riesgo no lo asume el que lo dejó, sino el que trabaja, pesca o navega por allí. En ese sentido, la falta de señalización, la ausencia de matrícula y la incertidumbre sobre el organismo responsable hacen que la situación sea más preocupante de lo que parece.
Con información de: Rosario3, sobre el buque abandonado en el Paraná.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó con el barco abandonado en el Paraná?
La crecida del río Paraná hizo que el buque Uros-Z, de 107 metros, se soltara de sus amarras en Corrientes y quedara varada frente a los barrios Quilmes y Los Astilleros.
¿Por qué el Uros-Z quedó a la deriva?
Por la crecida del río, que arrastró la embarcación durante casi dos kilómetros desde un astillero de Corrientes.
¿El barco tiene matrícula oficial?
Según medios locales, no cuenta con matrícula oficial porque quedó inconcluso, y no está claro qué organismo tiene la responsabilidad sobre la embarcación.