Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional al vencer 2-1 a Estudiantes de La Plata en Santiago del Estero, en una final que terminó con roce, discusiones y un cierre escandaloso.
El protagonista fue Ángel Di María, autor de dos goles determinantes y capitán de un equipo que necesitaba una alegría. El delantero dedicó el triunfo al sacrificio de los hinchas que viajaron para acompañarlo y recordó, antes de salir a la cancha, que estamos a fin de mes.
«Volví por esto, por esta alegría, por esta gente. Se lo dije a los chicos antes de salir: estamos a fin de mes y esta gente vende cosas, hace cualquier cosa por viajar, hace cualquier cosa por estar acá. Si no le dábamos esta alegría me iba a sentir muy mal, iba a sentir que los defraudaba de verdad esta vez», afirmó el enganche. El mensaje fue directo: el título no era solo un trofeo, sino una respuesta al esfuerzo económico y a la pasión canalla.
La jugada más polémica fue el penal sancionado a favor de Central, convertido por Di María para sellar el rumbo de la final. Ante las protestas de Estudiantes, el «Fideo» justificó la decisión arbitral con un paralelo directo con el partido más importante de su carrera: «Este fue penal, como el que me hicieron contra Francia. Es exactamente lo mismo. Un toque en el área es penal, hoy el VAR te lleva a eso».
El delantero también reconoció que «llega un momento que termina cansando esto» y subrayó que «es el fútbol, nos tocó a nosotros, estamos felices». Para él, la comparación con Francia no era un capricho: un toque dentro del área es penal y, con la revisión del VAR, la interpretación se vuelve central en una final.
El cierre del partido, en cambio, dejó una imagen menos feliz. Hubo peleas entre los planteles en el campo de juego y en la zona de vestuarios, y Di María marcó distancia: «Lo que pasó al final es lamentable. No hicimos nada para que pase lo que pasó. Ellos tendrán sus excusas, sus cosas. Nosotros vamos a disfrutar de este momento». El capitán insistió en que la alegría era para la gente, para la familia y para quienes lo apoyan.
Antes del gol de tiro libre, Di María contó una anécdota: en el entretiempo estaba mirando el celular y le apareció el gol de Leo contra Estados Unidos en la Copa América, el mismo gol. «Cuando agarré la pelota dije: voy a intentar, no soy Leo, pero capaz que sale», recordó entre risas. El disparo sorprendió al arquero rival sobre su propio palo y completó una noche que el propio Di María describió como «este momento que lo soñé toda mi vida».
El delantero también recordó que vivió un momento difícil al llegar a Central, según sus propias palabras. «Viví un momento muy difícil de cuando llegué al principio por todo lo que estaba pasando, pero sabía que el de arriba me iba a terminar dando esto que estoy disfrutando», explicó. El mensaje final fue de gratitud: «El de arriba otra vez me termina dando ese toque».
Con informacion de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (10)
Deja tu comentario
El sacrificio de la gente que viaja a fin de mes es lo que le da sentido al título. Di María lo dijo con el corazón.
Que la gente venda cosas para viajar es una señal de que el país está mal. Pero el fútbol consuela.
Lo único feo fue el cierre con peleas. Un título así no se mancha con escándalo.
Concuerdo, las peleas no se disfrutan. Pero el título es de la gente.
El penal sigue dando que hablar, pero el Fideo tiene razón: si el VAR lo revisa, es toque.
No es lo mismo que Francia, pero bueno, ganó y ya está. El VAR a veces parece un juego de azar.
El VAR no es azar, es criterio. Y en Qatar también hubo toque. No hay que inventar.
El gol de tiro libre al palo propio del arquero fue de película. Que lo haya visto en el celu antes, qué anécdota.
Central lo necesitaba después de un momento difícil. Este campeonato le cambia la cara al equipo.
Di María volvió a Central y le devolvió alegría. Se nota que el jugador se la juega por la hinchada.