Lo que pasó en la puerta de esa casa de la zona sur de Rosario el jueves a la noche no fue un arrebato: fue un ataque sistemático, brutal, delante de tres chicos que tuvieron que ver cómo su padre intentaba matar a su madre.
Fernando Fabián Luque, de 34 años, fue llevado a audiencia imputativa y quedará preso por al menos 180 días mientras es sometido a una evaluación de salud mental. El juez Aldo Bilbao Benítez ordenó su alojamiento en una unidad penitenciaria tras escuchar los cargos presentados por el fiscal Ignacio Hueso.
Según la acusación, el ataque ocurrió a las 21.30 en la puerta del domicilio de la víctima, identificada como María Ruth O. Luque la atacó con un cortaplumas —un arma pequeña pero letal en manos de alguien que no para de usarla— y le provocó heridas en la región cervical, el cráneo, el tórax, las axilas, las costillas y la mano derecha. Un mapa de violencia que habla de un hombre que no quería asustar: quería matar.
La mujer fue trasladada al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde fue atendida por las múltiples lesiones. Afortunadamente, está fuera de peligro. Sus tres hijos, testigos involuntarios de todo, cargaron esa noche con una imagen que ningún chico debería tener.
Luque quedó imputado por tentativa de homicidio calificado por el vínculo y por ser mujer en contexto de violencia de género, lo que en la jerga judicial se conoce como tentativa de femicidio. La figura no es menor: implica reconocer que el género de la víctima fue determinante en el ataque, algo que la Justicia argentina todavía no siempre aplica con la contundencia que merece.
El punto que genera más debate es la orden del juez de someter a Luque a una junta de salud mental durante el período de detención, para determinar si comprende la criminalidad de sus actos. Es un procedimiento legal válido, pero que muchas veces genera desconfianza en las víctimas y en los organismos de género: la evaluación psiquiátrica no suspende la pena, pero puede influir en cómo se resuelve el proceso. ¿Cuántas veces vimos a un agresor salir por la puerta de atrás usando ese recurso?
El caso vuelve a poner sobre la mesa una realidad que Rosario conoce demasiado bien: la violencia de género no discrimina barrio ni horario, y los hijos son siempre víctimas secundarias que el sistema suele invisibilizar. Tres chicos vieron algo que no se borra. Eso también es parte del daño.
Por ahora, Luque está preso. Y María Ruth O. está viva. Eso, en este contexto, ya es algo. Pero no alcanza.

Comentarios (13)
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Tres hijos mirando cómo su papá intenta matar a su mamá. ¿Alguien piensa en esos chicos? ¿Qué asistencia psicológica van a recibir? El sistema los va a olvidar en dos semanas.
Ojalá que los nenes reciban contención. Son víctimas también, aunque la ley no siempre los trate así. Eso me parte el alma.
180 días preso y después lo sueltan. Encima con la junta de salud mental capaz que sale antes. La Justicia es una joda.
Esperen, la junta de salud mental no significa que lo van a soltar. Es un procedimiento legal obligatorio en estos casos. Hay que entender cómo funciona el sistema antes de opinar.
Sí claro, 'procedimiento legal'. Y mientras tanto ella tiene que vivir con miedo a que salga. Muy tranquilizador tu dato, Villalba.
Lo de la junta de salud mental me preocupa mucho. Ojalá que no usen eso para reducirle la condena. Este hombre sabía perfectamente lo que hacía.
Usó un cortaplumas. Eso no es un arrebato, eso es alguien que fue con el arma encima. Premeditación pura.
Bien que quedó preso. Ahora a ver si la fiscalía sostiene la acusación hasta el final o se cae en el camino como tantos otros casos.
Yo conozco el barrio. Todo el mundo sabía que esta situación era un polvorín. ¿Dónde estaban las instituciones antes de que llegara a esto?
El fiscal Hueso hizo bien en pedir la imputación por tentativa de femicidio y no por lesiones. Eso marca la diferencia en la pena. Hay que reconocerlo.
Me alegra que esté viva. De verdad. Pero qué horror haber pasado por eso con sus hijos al lado. Fuerza para ella.
¿Y la familia de él qué dice? Siempre hay alguien que sale a defenderlos. 'Es un buen chico, no sé qué le pasó'. Ya sé lo que le pasó: es un violento.
180 dias minimo dijo el juez. Ojalá sean muchos mas. Que se pudra adentro.