En una entrevista que se volvió reflexión pública, el arzobispo de Rosario, Eduardo Eliseo Martín, repasó el lugar de la Iglesia en la ciudad y su compromiso con los más vulnerables.
La charla se dio en el programa “Más Cerca”, conducido por Florencia O'Keeffe, y allí el prelado, oriundo de Venado Tuerto, dejó una frase que resume su mirada: “Dios no se impone, Dios se propone”.
Martín trazó una línea de evolución institucional desde el Concilio Vaticano II, con una Iglesia que busca estar más cerca del sufrimiento y de la vida cotidiana.
Esa cercanía, según el arzobispo, no se queda en el discurso: se apoya en Cáritas, presente en cada parroquia, y en proyectos de capacitación para emprendedores.
Uno de los ejes de la entrevista fue el trabajo con adicciones, donde Martín destacó el compromiso de asociaciones como Padre Misericordioso, que acompañan a personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
También puso en valor la atención a personas con discapacidad y a personas mayores, con espacios como el Cotolengo de Don Orione.
En esa misma línea, el arzobispo nombró centros en Cristalería y Granadero Baigorria, donde la Iglesia sostiene atención directa a sectores que necesitan acompañamiento permanente.
La entrevista no fue un repaso institucional: fue una mirada social sobre una ciudad que convive con sufrimiento, adicciones y personas mayores.
Martín insistió en el servicio concreto: parroquias, hogares, capacitaciones y acompañamiento a quienes atraviesan dificultades.
La frase “Dios no se impone, Dios se propone” no es un eslogan: es una forma de entender la fe como diálogo y no como imposición.
Para Rosario, la entrevista deja una señal clara: la Iglesia busca seguir siendo presencia activa en los barrios, en los hogares y en los espacios de cuidado.
Cuando Martín habla de evolución, no se refiere a un gesto protocolar: habla de una postura pastoral que busca cercanía y diálogo.
Esa idea aparece en el Concilio Vaticano II, que Martín ubicó como punto de referencia para estar más cerca de la gente.
En Rosario, esa cercanía se mide en parroquias, en hogares y en proyectos de capacitación que buscan dar herramientas a emprendedores.
El trabajo con adicciones es uno de los temas centrales de la entrevista, y Martín lo ubicó como compromiso directo de la Iglesia, con asociaciones como Padre Misericordioso.
No es un acompañamiento menor: son personas que atraviesan vulnerabilidad, sufrimiento y necesitan acompañamiento.
La mención a personas con discapacidad y a personas mayores completa el mapa: la Iglesia sostiene cuidado y atención.
El Cotolengo de Don Orione y los centros en Cristalería y Granadero Baigorria muestran que la atención a los más vulnerables es parte del servicio.
La pregunta que deja la entrevista es simple: ¿qué lugar tiene la Iglesia en la vida social de Rosario?
La respuesta de Martín no es abstracta: es presencia, diálogo y acompañamiento en los lugares donde la ciudad más necesita contención.
En un contexto de sufrimiento, adicciones y personas mayores, la Iglesia se presenta como una red de apoyo.
La frase “Dios no se impone, Dios se propone” puede leerse así: la fe no se impone, se ofrece en el diálogo.
Para el arzobispo, esa es la misión: estar cercano a la vida cotidiana y no quedarse en el discurso.
La entrevista, entonces, no es solo religiosa: es social, urbana y rosarina.
Con información de: La Capital. La nota se basa en la entrevista publicada por el medio.

Comentarios (12)
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Me gustó que no se quede en lo abstracto. En Rosario la Iglesia tiene presencia real en barrios y eso se nota.
Lo de Padre Misericordioso es clave. Conocer a alguien que salió de adicciones y hoy ayuda a otros cambia la mirada.
Ojalá no sea solo una entrevista. Que se traduzca en más lugares de contención para personas mayores y adicciones.
Respuesta a Rosarino indignado: justamente, la nota menciona centros en Cristalería y Granadero Baigorria. No es solo discurso.
Me parece bien que hable de Cáritas en cada parroquia, pero falta ver cómo se financia todo eso.
Respuesta a Carla: la pregunta es válida. Si hay más parroquias involucradas, el costo se reparte, pero igual hay que transparentar.
“Dios no se impone, Dios se propone” es una frase fuerte. En Rosario se necesita más diálogo que imposición.
No me convence que se presente como novedad. La Iglesia siempre tuvo obras sociales, pero a veces se las usa para aparecer en medios.
Respuesta a Marta: no es novedad, pero que el arzobispo lo diga en televisión ayuda a que se conozcan los espacios de cuidado.
Lo del Cotolengo de Don Orione me pareció lo más concreto. Personas mayores y discapacidad necesitan redes que no siempre están.
Buen repaso, aunque me hubiera gustado más datos sobre emprendedores y capacitación. ¿Cuántos proyectos hay en Rosario?
Respuesta a Pablo: la nota no da cifras, pero al menos nombra el eje. Sería bueno que la Iglesia publique números.