La exdiputada Elisa Carrió presentó una denuncia penal contra el presidente Javier Milei por los insultos que lanzó contra la periodista María Eugenia Duffard.
La presentación judicial describe un presunto abuso de autoridad y una violencia de género con carácter digital, mediático e institucional.
El conflicto se desató después de que el mandatario acusara a Duffard de apoyar al kirchnerismo y de justificar hechos de corrupción.
La periodista respondió desde un segmento de su programa en Infobae TV y negó las acusaciones del Presidente.
También recordó que, en 2015, formaba parte del equipo de Periodismo para Todos, conducido por Jorge Lanata.
Según relató, ese espacio llevó adelante investigaciones de corrupción durante la era kirchnerista.
Duffard sostuvo que, en ese momento, Milei formaba parte de los equipos económicos del Banco Provincia, a cargo del exjefe de Gabinete Guillermo Francos.
La periodista agregó que allí asesoraba al candidato presidencial, hoy secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli.
La denuncia de Carrió cita las frases «zurda inmunda» y «basura corrupta» pronunciadas por el mandatario.
La exlegisladora consideró que esas expresiones «constituyen una violación» a tratados internacionales de derechos de la mujer y evidencian «inhabilidad moral».
Por eso pidió la intervención de la UFEM, la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
Carrió advirtió sobre la gravedad de la violencia verbal emitida por el Presidente.
También sostuvo que los insultos oficiales pretenden limitar el ejercicio periodístico.
La exdiputada aseguró que el lenguaje violento del mandatario afecta el sistema republicano.
Entidades periodísticas como FOPEA y ADEPA respaldaron la preocupación de Carrió.
Ambas remarcaron la magnitud del hostigamiento a la prensa que, según la denuncia, viene de manera constante por parte de Milei.
Los agravios del Presidente comenzaron después de que Duffard le hiciera un reportaje al diputado nacional Máximo Kirchner en su programa de streaming.
En esa entrevista, el legislador hizo alusión a la situación judicial de la expresidenta Cristina Kirchner.
La denuncia no se limita a una frase aislada: describe un conjunto de insultos y agravios dirigidos a una mujer en un contexto mediático.
El texto de Carrió insiste en que la violencia no es solo verbal, sino que se despliega en espacios digitales, mediáticos e institucionales.
La respuesta de Duffard fue pública y se apoyó en un segmento de su programa para desmentir al mandatario.
La mención a Periodismo para Todos aparece como un antecedente directo para responder a la acusación de apoyar al kirchnerismo.
La referencia a 2015 busca situar la trayectoria de Duffard frente a la imputación de justificar hechos de corrupción.
El dato sobre Banco Provincia y Guillermo Francos introduce un contexto adicional sobre el lugar de Milei en ese momento.
La mención a Daniel Scioli aparece en la relatoría de Duffard como parte de ese mismo relato.
La denuncia cita textualmente las frases «zurda inmunda» y «basura corrupta», dos expresiones que Carrió considera graves.
Carrió pide que la investigación quede en manos de la UFEM y advierte sobre la violencia verbal del Presidente.
También sostiene que los insultos oficiales no son un hecho menor, sino una forma de hostigamiento a la prensa.
La exdiputada asegura que el lenguaje violento del mandatario afecta el sistema republicano y el ejercicio periodístico.
Entidades como FOPEA y ADEPA respaldaron la preocupación de Carrió y remarcaron la magnitud del hostigamiento a la prensa.
Según la denuncia, ese hostigamiento viene de manera constante por parte de Milei.
El origen del episodio se vincula con un reportaje de Duffard al diputado nacional Máximo Kirchner.
En esa entrevista, el legislador hizo alusión a la situación judicial de la expresidenta Cristina Kirchner.
Con información de: El Ciudadano, La Capital.

Comentarios (10)
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Que el Presidente insulte a una periodista y que se lo defienda como si fuera un chiste es un problema serio.
Lo que me preocupa es que esto termine en un juicio político y no en un debate sobre violencia de género.
Si el jefe de Estado dice «basura corrupta» a una mujer, no es un deslize, es violencia.
Bancá a Duffard, pero también hay que ver si la denuncia tiene sustento jurídico o es solo política.
Lo de 2015 con Periodismo para Todos es un dato fuerte para entender la bronca de Duffard.
Que un presidente use la palabra «zurda inmunda» muestra que el problema no es solo una frase, es el tono del gobierno.
Espero que la UFEM investigue en serio y no se quede en un comunicado.
Lo que me queda claro es que el reportaje a Máximo Kirchner fue la chispa, pero el daño ya está hecho.