Lo que está haciendo Ignacio Ovando en Rosario Central no es normal. No para alguien que cumplió 19 años en junio pasado. No para alguien que hace menos de doce meses ni siquiera había pisado una cancha de primera división. Y sin embargo, ahí está: partido a partido, semana a semana, respondiendo a cada exigencia como si llevara años en el ruedo.
El chico debutó en los primeros días de octubre de 2025, con Ariel Holan en el banco auriazul. Desde entonces acumuló 38 partidos en primera, una cifra que para un marcador central de su edad es más que respetable. Es, directamente, llamativa.
¿Qué tiene Ovando que no tienen otros pibes que llegan al fútbol grande y se pierden en el camino? La respuesta no es sencilla, pero hay algo que salta a la vista antes que cualquier análisis táctico: el aplomo. La tranquilidad con la que lee el juego, anticipa, sale a cortar, maneja la pelota. No hay nerviosismo de novato. No hay el error de quien siente el peso del estadio por primera vez. Hay un jugador que parece haber nacido para estar ahí.
En el fútbol argentino, los defensores centrales suelen tardar más en consolidarse que los delanteros o los mediocampistas. El puesto exige experiencia, lectura del juego, liderazgo. Por eso cuando aparece uno tan joven con esas características, la mirada del ambiente se posa sobre él con una mezcla de admiración y cautela. Porque el fútbol también tiene memoria de promesas que no llegaron a destino.
Pero Ovando, por ahora, no da señales de flaquear. Central encontró en él una pieza que no estaba en los planes originales y que hoy parece irremplazable. En un club que históricamente apostó a las inferiores —con resultados desiguales en los últimos años— la aparición de un defensor de estas características es un respiro y una esperanza al mismo tiempo.
El contexto tampoco es menor. Jugar en el Gigante de Arroyito con la presión que implica el escudo de Central no es para cualquiera. La hinchada auriazul es exigente, apasionada, y no perdona errores. Que un pibe de 19 años haya podido sostenerse en ese ambiente durante casi un año calendario dice mucho de su cabeza, no solo de sus piernas.
Cuánto más puede crecer Ovando es la pregunta que hoy se hacen en el club, en el cuerpo técnico y, seguramente, en más de un equipo que lo tiene en el radar. Porque el mercado de pases no es ciego, y un central joven, sólido y con proyección es exactamente el tipo de jugador que mueve fichas en el fútbol sudamericano y europeo.
Por ahora, el pibe tiene los pies en la tierra y la cabeza en Central. Y eso, en el fútbol de hoy, ya es un mérito en sí mismo.
Con información de: La Capital

Comentarios (12)
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Este pibe es lo mejor que nos dio la cantera en años. Ojalá lo cuiden y no lo vendan a la primera oferta como hacen siempre.
Jajaja 'lo mejor de la cantera'. Che, no exageremos. Tiene 38 partidos, todavía no pasó nada. Hay que ver cómo responde cuando le toque un nueve de verdad.
Y sí, pero con 19 años y esa solidez ya es mucho más de lo que dieron otros en los últimos tiempos. No te pido que lo pongas al nivel de Demichelis, te pido que lo valores un poco.
Lo vi en el Gigante el mes pasado y la verdad que impresiona. No parece un pibe. Tiene una tranquilidad que no ves en muchos veteranos.
Holan tuvo el ojo de dársela y el pibe respondió. Mérito de los dos.
Lo que me preocupa es que si sigue así, en seis meses lo compra algún equipo de Brasil o Europa y chau. Central tiene que aprender a retener a sus jugadores antes de que exploten, no después.
Totalmente de acuerdo. Siempre pasa lo mismo: los formamos nosotros y se los llevan otros. Una tristeza.
Tampoco es tan así. Si el club necesita plata y llega una oferta importante, es difícil decir que no. El fútbol argentino no puede darse el lujo de rechazar millones.
Mi hijo tiene 17 y juega en las inferiores de Central. Dice que Ovando era un fenómeno desde chico, que todos lo sabían. No es casualidad esto.
38 partidos en menos de un año siendo central y con 19 años. En serio, paren un segundo y piensen lo que eso significa. Es extraordinario.
Buen jugador sí, pero la nota exagera un poco. 'Irremplazable' con 19 años... Bajemos un cambio que todavía le falta mucho camino.
Que lo cuiden psicológicamente también. Estos pibes que explotan tan rápido a veces no saben manejar la presión y se caen. Ojalá tenga buen entorno.