El tatami del Invencible Rosarino fue testigo de una de las historias más emotivas de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Agustina De Lucía, judoca del club Tiro Suizo, subió al podio con la medalla de plata en la categoría Shai menos 63 kilos, rodeada de su familia, su pareja-entrenador y los rosarinos que colmaron las tribunas para alentarla.
El recorrido de la rosarina en la competencia fue sólido desde el arranque. En su primer combate, superó por ippon a la boliviana Adriana Ledezma. En semifinales, impuso condiciones ante la chilena Allyson Quevedo con un yuko que la depositó directamente en la final. Allí, la venezolana Anriquelis Barrios —una de las judocas más destacadas del continente— se impuso por 10 a 0 con un Waza-Ari, dejando a Agustina con la medalla plateada pero con la cabeza en alto.
"Es una locura. La verdad, estoy muy agradecida de poder haberme subido al podio, porque lo valoro mucho, porque sé lo que es quedarse afuera", declaró la deportista en la zona mixta, todavía con la adrenalina a flor de piel. "Hace un ratito estaba muy enojada, pero lo estoy disfrutando", agregó con honestidad.
Detrás de esa medalla hay una historia de superación que va mucho más allá del tatami. Meses antes de los Juegos, una ruptura parcial del ligamento cruzado anterior puso en riesgo su participación. "Lo veía un poquito lejano a esto. Saqué mucha voluntad, mucha fuerza de voluntad. Trabajé mucho con mi familia para poder estar acá bien y poder lograr lo que logré", recordó con la voz quebrada.
El desafío no fue solo físico. La falta de apoyo económico institucional obligó a De Lucía y su familia a autogestionar los viajes de preparación. "Con mi familia tuvimos que hacer un esfuerzo gigante para poder prepararnos. Nos pagamos dos torneos muy buenos, que también son un punto para los Juegos Olímpicos, y fue a puro pulmón", reveló. Una realidad que comparten muchos deportistas argentinos de alto rendimiento que compiten sin el respaldo de federaciones o sponsors, apostando todo con recursos propios.
El proceso también tuvo su costado oscuro. Cuando en 2024 se confirmó que la provincia de Santa Fe sería sede de los Juegos, Agustina planteó el objetivo junto a su equipo, pero desde un lugar de fragilidad. "Lo vimos un poco lejano, porque no estaba pasando un buen momento, estaba un poco en la oscuridad. El año pasado lo puse en concreto y dije: yo quiero estar acá, quiero participar, quiero vivir esto", contó con lágrimas en los ojos.
En el centro de todo ese proceso estuvo su círculo íntimo. Su pareja es también su entrenador, una dinámica que nació en el dojo y se convirtió en el eje de su vida cotidiana. "Es muy lindo, porque hablamos el mismo idioma, es un compañero excelente. Se habla, se come, se duerme, todo es judo, todo gira en torno al judo en casa", relató entre risas.
Pero si hay una figura que Agustina destacó por encima de todo fue la de su hermano Facundo. "Hace 23 años hago judo, y ellos me acompañan en todo momento, y siempre son los primeros que se alegran, no importa si saco medalla o no. Yo creo que la familia es muy importante para esto, y creo que el más importante en esto es mi hermano, que él confía plenamente en mí, ciegamente, y me apoya en todo", expresó con la emoción desbordada.
La historia de Agustina De Lucía es la de una deportista que construyó su camino sin alfombra roja: con lesiones, con el bolsillo propio, con el amor de los suyos y con 23 años de judo encima. La medalla de plata en los Suramericanos, ante su gente y en su ciudad, es el reflejo más fiel de todo eso.
Con información de: Rosario3

Comentarios (13)
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Qué historia tan hermosa. Pagarse los torneos de su bolsillo, recuperarse de una lesión grave y encima ganar la medalla en casa. Agustina es un ejemplo para todos los deportistas rosarinos.
Muy emocionante la historia, pero me pregunto por qué el Estado no financia a estos atletas. Se pagan los torneos solos y encima tienen que agradecer. Algo está muy mal en cómo se gestiona el deporte en Argentina.
El Estado no puede financiar a todos los deportistas de todas las disciplinas, es imposible. El mérito acá es justamente ese: llegar igual, sin excusas.
No digo que financie a todos, digo que una judoca que compite por puntos olímpicos debería tener algún tipo de apoyo. No es pedir la luna.
Fui al Invencible a verla y fue una locura. La gente la alentó como si fuera una final de fútbol. Rosario se portó.
Lo del hermano Facundo me llegó al alma. Eso es familia de verdad. No todos tienen ese apoyo y ella lo sabe valorar.
23 años haciendo judo. Imaginate el sacrificio. Y encima tuvo que bancarse una rotura de ligamento. La medalla de plata vale oro para ella.
Muy linda la nota pero me parece que la venezolana la ganó bastante cómodo, 10 a 0 es una diferencia grande. ¿No había rivales más parejos en la final?
Anriquelis Barrios es una de las mejores judocas del continente, no es cualquiera. Que Agustina haya llegado a la final ya es un logro enorme.
Igual che, si el resultado fue 10 a 0 algo le faltó en la preparación. La plata está bien pero había margen para más.
Qué lindo que su pareja sea también su entrenador. Eso de 'hablar el mismo idioma' en el deporte y en la vida es algo muy especial. Le deseo lo mejor.
Ojalá estos Juegos Suramericanos sirvan para que el municipio y la provincia inviertan más en deportes de alto rendimiento. Hay muchos talentos como Agustina que necesitan apoyo real, no solo aplausos.