Los números no mienten, aunque a veces incomoden. Una nueva encuesta de consultoras privadas dibuja un panorama que el gobierno de Javier Milei no puede ignorar: el 58% de los argentinos desaprueba su gestión, y lo que más preocupa a la gente ya no es solo el bolsillo, sino algo más profundo y más viejo en este país: la corrupción.
El dato más llamativo del sondeo es que el 47,9% de los encuestados identificó a la corrupción como el principal problema de la Argentina, por encima del desempleo y de la situación de la Justicia. No es un número menor. Casi la mitad del país apuntando al mismo blanco dice algo sobre el estado de ánimo colectivo, sobre la desconfianza acumulada y sobre las expectativas que se fueron erosionando.
¿Cómo se llegó hasta acá? Milei asumió en diciembre de 2023 prometiendo una ruptura total con la casta política y con los vicios del Estado. La motosierra, el déficit cero, el discurso antisistema: todo apuntaba a construir una imagen de gestión limpia y eficiente. Pero los números de esta encuesta sugieren que esa narrativa está perdiendo fuerza en la calle.
La economía y el mercado laboral tampoco ayudan. La mayoría de los consultados evalúa negativamente tanto la situación económica del país como las condiciones de empleo. Esto no es una novedad en Argentina, pero sí es una señal de que el ajuste que el gobierno presentó como medicina necesaria todavía no se traduce en alivio concreto para la mayoría de los hogares. El sacrificio se siente; los beneficios, todavía no tanto.
Lo que resulta políticamente significativo es la combinación de factores: desaprobación alta, economía percibida como negativa y la corrupción como preocupación central. Esa tríada no es casual. Cuando la gente siente que le va mal económicamente y además percibe que hay corrupción en el poder, la legitimidad de cualquier gobierno empieza a resquebrajarse.
Hay que recordar que La Libertad Avanza llegó al poder en parte por el hartazgo con la corrupción kirchnerista. Que ahora ese mismo tema sea el que más preocupa a los argentinos, en plena gestión libertaria, es una ironía que los estrategas del oficialismo deben estar procesando con cierta incomodidad. No se trata de equiparar situaciones, sino de entender que la vara con la que se mide a este gobierno es la que ellos mismos levantaron.
El 58% de desaprobación no implica necesariamente una crisis terminal ni un escenario de colapso político. Argentina tiene elecciones de medio término en el horizonte y los números pueden moverse. Pero sí marca un punto de inflexión: la luna de miel, si es que hubo una, terminó. Lo que viene ahora es la política real, con sus costos y sus disputas.
La pregunta que queda flotando es si el gobierno tiene capacidad de reacción o si va a seguir apostando al relato mientras los indicadores de imagen siguen en caída. La gente, al menos según esta encuesta, ya tomó nota.

Comentarios (13)
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No me sorprende para nada. Prometieron terminar con la casta y resulta que la casta se mudó de dirección. La corrupción no tiene color político en este país.
Che, pero hay que ser honestos: la corrupción kirchnerista fue brutal durante 12 años. Que ahora aparezca este número no significa que Milei sea lo mismo. La gente está sensibilizada con el tema, no necesariamente apuntando al gobierno actual.
Valeria, no estoy comparando con el kirchnerismo. Estoy diciendo que este gobierno prometió ser diferente y los números dicen otra cosa. Eso es lo que importa.
58% de desaprobación y siguen con el mismo verso del ajuste necesario. En algún momento van a tener que mostrar resultados concretos, no solo gráficos de Excel.
Yo lo voté y lo volvería a votar. Dos años no alcanzan para arreglar 20 años de desastre. Hay que darle tiempo.
Darle tiempo? Cuánto tiempo más necesita? Mientras tanto la gente no llega a fin de mes.
Lo interesante del dato es que la corrupción supera al desempleo como preocupación. Eso habla de un cambio cultural importante. La gente ya no solo pide que le vaya bien económicamente, también exige honestidad en el poder.
Encuesta de consultoras privadas... ¿de cuáles? Porque según quién la haga los números cambian bastante. No digo que sea mentira pero me gustaría saber la fuente exacta.
Tiene razón LaFlaca, falta el nombre de la consultora. Eso es básico en periodismo.
Acá en Rosario lo sentimos doble. La inseguridad, la falta de trabajo, y encima vemos cómo se manejan los fondos públicos. La gente está harta de verdad.
Lo que me preocupa es que si el 47,9% ve a la corrupción como el mayor problema, y el gobierno no da respuestas concretas, ese número va a seguir subiendo. Y en año electoral eso tiene consecuencias.
igual kirchner robaba mas jajaja
Braian, ese argumento ya no alcanza. Que otros hayan robado más no es un mérito de gestión.