La despedida de Lionel Messi con la selección argentina dejó una escena que se va a quedar grabada en la memoria: antes del partido frente a Benín, el estadio Monumental se quedó callado cuando sonó el Himno Nacional.
El himno fue interpretado por Fabio Santana, excombatiente de Malvinas y músico, que subió al escenario con la bandera que lleva la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. Era la misma que los jugadores argentinos mostraron tras ganar 2 a 1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial.
El momento fue tan fuerte que Lionel Scaloni y varios jugadores lloraron. La emoción se sintió también en las tribunas, donde más de 80 mil personas acompañaron la última función de Messi con la Albiceleste.
“Voy a cantar con esa bandera. Me encantaba la idea, pero no lo quería proponer. Ya me estoy emocionando”, dijo Santana en la previa. La frase resume lo que se vivió: una noche donde se cruzaron dos historias que pesan, la del capitán argentino y la de un veterano de guerra.
Santana empezó a cantar de chico, en actos escolares, y en los primeros años de la década del 80 ya se presentaba en bares y escenarios locales.
Su camino se cortó cuando fue convocado para el servicio militar obligatorio y terminó participando de la Guerra de Malvinas. Tras el conflicto, debió atravesar las secuelas de aquella experiencia antes de volver a reencontrarse con la música.
Con el paso de los años, Santana retomó la música y construyó una trayectoria que este martes tuvo uno de sus capítulos más significativos: entonar el himno en la última función de Messi con la Albiceleste.
La escena no fue un simple homenaje. Fue una manera de ponerle peso histórico a la despedida del futbolista más importante de la historia de la selección argentina. Y también de recordar que, detrás de una bandera, hay vida, memoria y emoción.
La elección de Santana para cantar el himno no fue un detalle menor. En una noche pensada para los homenajes y los recuerdos, su presencia le dio un peso distinto a la despedida de Messi.
La escena también mostró que la selección argentina no es solo un equipo de fútbol. Es un espacio donde se cruzan historias personales, memoria colectiva y emoción. Y en esta última función de Messi, todo se sintió más fuerte.
Cuando el himno terminó, quedó una imagen que se va a repetir en las próximas semanas: un veterano de Malvinas con una bandera, un estadio Monumental lleno y una selección atravesada por la emoción.

Comentarios (10)
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La bandera de Malvinas le dio un peso distinto a la despedida de Messi. No era un simple himno, era memoria.
Coincido. La bandera de Malvinas fue lo más fuerte. No era solo fútbol, era país.
Me emocionó que un excombatiente cantara con esa bandera. Ver a Scaloni llorando en la cancha se me hizo muy fuerte.
¿Alguien sabe si el partido contra Benín terminó igual? La nota habla de la previa y del himno, pero no del resultado.
Tampoco lo dice la nota, solo cuenta la escena del himno. No hay que inventar el resultado.
Otro homenaje que tapa el fútbol. Messi se va y se le hace una ceremonia, pero la selección sigue sin proyecto.
No es ceremonia, es memoria. Un excombatiente cantando con la bandera de Malvinas no es un show, es historia.
Bueno, pero si el himno se vuelve un ritual, después se repite hasta que pierde fuerza. Hay que saber cuándo cerrar.
80 mil personas y todos conmovidos. La despedida de Messi se va a recordar por eso, no solo por los goles.
La elección de Santana para cantar el himno no fue un detalle menor. En una noche de homenajes, su presencia le dio otro peso a la despedida.