El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció este viernes la cancelación del polémico proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que en pocas semanas se había convertido en el centro de una de las crisis institucionales más serias del fútbol internacional en los últimos años.
La propuesta, que contemplaba la cesión de derechos comerciales y la organización de ciertos eventos a empresas privadas, encontró una resistencia tan amplia como inesperada. Confederaciones de peso como la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) se opusieron de manera contundente, dejando al proyecto sin el respaldo institucional necesario para avanzar.
En un comunicado difundido por los canales oficiales del organismo, Infantino intentó encuadrar el FFE como una herramienta de desarrollo pensada especialmente para las asociaciones miembro con menores recursos económicos. Sin embargo, reconoció que su implementación dependía de un consenso amplio que nunca llegó a construirse.
"Quedó claro que el proyecto había generado tensiones incompatibles con el objetivo de fortalecer la unidad del fútbol mundial", sostuvo el dirigente suizo-italiano al justificar la decisión. La frase resume con precisión el dilema que enfrentó la FIFA: una iniciativa presentada como modernizadora que terminó fracturando, en lugar de unir, a los distintos actores del juego global.
El retroceso de Infantino no es un dato menor. El dirigente, que lleva en el cargo desde 2016 y fue reelegido en múltiples ocasiones con amplio apoyo, rara vez da marcha atrás en sus proyectos de manera tan explícita. El FFE representaba una apuesta ambiciosa por atraer capital privado a la estructura de la FIFA, en línea con una tendencia global que ya había avanzado en otras ligas y competencias del mundo.
La resistencia de la UEFA, el bloque europeo más poderoso del fútbol mundial y que agrupa a las ligas y clubes con mayor facturación del planeta, fue determinante. Desde Nyon, sede del organismo continental, se habían expresado reservas sobre la pérdida de control institucional que implicaba el modelo propuesto. La Concacaf y la AFC sumaron sus voces en la misma dirección.
Ante el fracaso del FFE, Infantino anunció que la FIFA abrirá una nueva ronda de diálogo con federaciones, confederaciones y otros actores del fútbol para diseñar alternativas con mayor consenso. El objetivo declarado es impulsar nuevos mecanismos de desarrollo que fortalezcan la cooperación entre las asociaciones miembro y contribuyan al crecimiento del fútbol en todos los continentes, sin provocar divisiones internas.
El episodio deja una enseñanza clara para la conducción de la FIFA: en un organismo que gobierna el deporte más popular del mundo y que reúne a 211 asociaciones nacionales, cualquier reforma estructural de envergadura requiere un trabajo político previo que el FFE claramente no tuvo. El desafío ahora es reconstruir confianza y encontrar fórmulas de financiamiento que no pongan en riesgo la autonomía del fútbol frente a los intereses del mercado.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Menos mal que frenaron esto. Privatizar la Copa del Mundo hubiera sido un desastre para los países chicos que no tienen plata para competir con las multinacionales. El fútbol tiene que seguir siendo de todos.
Infantino quería hacer guita con el Mundial como si fuera una franquicia de hamburguesas. Bien que lo frenaron.
Yo no estoy tan segura de que sea tan malo meter inversión privada. El fútbol de los países pobres necesita plata de algún lado. El problema es cómo se hace, no si se hace.
Exacto Marcela, el problema no es la plata privada sino quién controla las decisiones. Si la FIFA pierde el control de sus propios eventos, ahí sí es un problema.
¿Controla? La FIFA ya es un negocio privado disfrazado de institución. Infantino gana millones mientras los clubes del interior de Argentina no tienen ni para pagar el pasto.
La UEFA frenó esto porque no quería perder poder, no porque le importe el fútbol de los países chicos. No nos hagamos ilusiones con los europeos.
Totalmente de acuerdo. Los europeos cuidan su negocio y nada más. Igual el resultado fue bueno aunque sea por las razones equivocadas.
Me parece bien que hayan dado marcha atrás, pero lo que me preocupa es que Infantino va a volver con otra propuesta parecida con otro nombre. Estos tipos no se rinden fácil.
Jajaja sí, le van a cambiar el nombre y listo. FIFA Forward Enterprise 2.0 en camino.
Como economista digo que el modelo de inversión privada en el deporte no es malo per se. El problema es la falta de transparencia y regulación. La FIFA necesita reformas de fondo, no parches.
menos mal q lo frenaron, ya con el mundial de 48 equipos nos arruinaron el torneo, imaginate si encima lo manejaba una empresa privada
Y mientras tanto en Argentina los clubes del ascenso se funden. Que se peleen entre ellos los de la FIFA, acá hay problemas más urgentes.