Lo que empezó con dos neumáticos terminó con una carrera judicial destruida. Este jueves, las cámaras de Diputados y Senadores de Santa Fe sesionaron en forma conjunta y resolvieron destituir al fiscal del Ministerio Público de la Acusación (MPA) de San Jorge, Diego Rodríguez y Barros. El hombre que debía perseguir delitos terminó siendo removido de su cargo por haber simulado, presuntamente, el robo de dos cubiertas de su propio auto para cobrar el seguro.
La historia parece sacada de una comedia de enredos, pero sus consecuencias son bien reales. Rodríguez y Barros llevaba suspendido preventivamente desde noviembre del año pasado, cuando el proceso disciplinario se puso en marcha. Meses de investigación interna, expedientes, audiencias y finalmente el veredicto de la Legislatura: afuera. Un fiscal que acusaba a otros terminó siendo acusado por algo tan mundano como dos gomas de auto.
Pero el dato que más duele no es el caso en sí, sino lo que representa. Este es el décimo caso que sacude al MPA en los últimos tiempos. Diez. No uno, no dos: diez situaciones que pusieron bajo la lupa a funcionarios de un organismo que, en teoría, es la punta de lanza del sistema de justicia penal santafesino. El MPA fue creado precisamente para profesionalizar y transparentar la persecución penal en la provincia, separando la función acusatoria del poder político. Que acumule esta cantidad de escándalos internos es, cuanto menos, una señal de alarma que no se puede ignorar.
¿Cómo llegó un fiscal a creer que podía simular un robo y salir impune? La pregunta no es menor. Habla de una cultura institucional donde ciertos funcionarios se sienten por encima de las reglas que ellos mismos aplican a los demás. El mismo código que usan para imputar a un vecino por estafa, aparentemente no lo sienten como propio cuando se trata de sus propios actos.
San Jorge, la ciudad donde Rodríguez y Barros ejercía su función, es una localidad del centro-norte santafesino con algo más de 25.000 habitantes, cabecera del departamento San Martín. Una comunidad donde el fiscal de turno tiene un peso institucional enorme, donde su figura representa al Estado en los momentos más críticos de la vida de los vecinos. Que ese rol haya sido ocupado por alguien dispuesto a armar una causa falsa para cobrar un seguro es una traición doble: a la institución y a la comunidad que debía proteger.
El Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe fue creado en 2014 como parte de la reforma del sistema procesal penal provincial, que pasó del modelo inquisitivo al acusatorio. Desde entonces, el organismo acumula tanto logros como controversias. La acumulación de diez casos disciplinarios graves en su historia reciente plantea una pregunta que la conducción del MPA tendrá que responder con hechos, no con comunicados: ¿hay un problema sistémico de selección y control de sus funcionarios, o son casos aislados que se magnifican?
La destitución de Rodríguez y Barros cierra un capítulo, pero abre otro. El daño a la credibilidad del organismo ya está hecho. Y en una provincia donde la seguridad y la justicia son temas que queman, cada escándalo en el MPA es munición para quienes desconfían del sistema. La Legislatura hizo lo que tenía que hacer. Ahora le toca al propio MPA explicar cómo llegó hasta acá y, sobre todo, cómo garantiza que no habrá un caso número once.

Comentarios (13)
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Increíble. El tipo que te mete preso por robar te estaba robando a vos. Y tardaron casi un año en echarlo. Bravo.
Diez casos. DIEZ. Y encima el MPA sale a hablar de transparencia y de reforma judicial. Que vergüenza ajena.
Hay que ser muy poca cosa para simular el robo de dos gomas. No es solo corrupción, es una estupidez monumental. ¿En qué cabeza cabe que eso iba a pasar desapercibido?
Che, tampoco exageremos. Un caso aislado de un tipo que hizo una macana no significa que todo el MPA esté podrido.
¿Aislado? ¿Leíste la nota? Son DIEZ casos. Contá bien.
Sí leí, pero no sabemos qué tan graves son los otros nueve. No es lo mismo una sanción administrativa que una destitución.
Lo que más me indigna es que este señor estaba juzgando a vecinos de San Jorge. Gente humilde que va a declarar temblando ante un fiscal que resulta ser un mentiroso. Es una burla al sistema.
Al menos lo echaron. En otros países estas cosas se tapan y el tipo sigue en el cargo años. Algo es algo.
Coincido con Tere, el sistema funcionó. Pero tardó casi un año. Para cuando lo suspendieron preventivamente ya había hecho quién sabe cuánto daño institucional.
Como profesional del derecho, lo que más preocupa es el proceso de selección de fiscales. ¿Qué controles previos hay? ¿Cómo alguien con este perfil llega a ese cargo? Esa es la pregunta que nadie está haciendo.
Dos gomas. Se jugó la carrera por dos gomas. Genio.
Ojalá que el MPA aproveche esto para hacer una revisión interna de verdad, no solo para la foto. Diez casos es una señal que no se puede ignorar.