La pesadilla del fentanilo ya está tocando las puertas de Argentina. Un taxista fue detenido este miércoles cuando transportaba 300 ampollas de esta droga letal, fabricadas en un laboratorio de Paraguay y con destino incierto en territorio nacional.
El operativo se desarrolló en Ituzaingó, Corrientes, durante un control rutinario de Gendarmería cerca de la frontera paraguaya. Los efectivos detuvieron la marcha del taxi y, en una inspección que cambió todo, encontraron tres cajas ocultas debajo del asiento del conductor.
"Inmediatamente, los gendarmes le solicitaron al involucrado la documentación que avale la legal tenencia y transporte", informó la fuerza de seguridad. La respuesta del conductor fue contundente: no tenía ningún papel que justificara semejante carga.
¿Qué estamos enfrentando realmente? El fentanilo es un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más letal que la morfina. Cada ampolla contenía 2 miligramos de esta sustancia que, en manos equivocadas, puede convertirse en un arma de destrucción masiva.
Lo más preocupante es el origen: laboratorios paraguayos ya están produciendo esta droga que tiene en jaque a Estados Unidos, donde causa más de 70.000 muertes anuales. La pregunta que nos desvela es inevitable: ¿cuánto fentanilo ya circula por nuestras calles sin que lo sepamos?
La Fiscalía Federal de Corrientes ordenó la incautación de las ampollas, el secuestro del vehículo y la detención del taxista. Pero este caso abre una ventana a una realidad que nos pone los pelos de punta: la región se está convirtiendo en una nueva ruta de producción y tráfico de la droga más peligrosa del mundo.
Mientras las autoridades investigan el destino final de este cargamento, una certeza nos golpea: el fentanilo ya no es un problema lejano de los barrios marginales de Filadelfia o San Francisco. Está aquí, viajando en taxis por rutas argentinas, esperando llegar a manos de quien pague el precio.

Comentarios (12)
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Era cuestión de tiempo. Si Estados Unidos no puede parar el fentanilo, imaginate nosotros con las fronteras que tenemos.
Roberto tiene razón, nuestras fronteras son un colador. Pero algo hay que hacer antes que sea tarde.
300 ampollas... ¿cuánta gente puede matar eso? Me da escalofríos pensar que andaba dando vueltas en un taxi común.
Bien por Gendarmería, pero esto es solo la punta del iceberg. ¿Cuántos más pasan sin que los agarren?
En Rosario ya tenemos suficientes problemas con la droga común, ahora esto. Estamos al horno.
Como médico les digo: el fentanilo mata con 2 miligramos. Cada ampolla de estas es una bomba.
Dr. Martinez, ¿es cierto que con esa cantidad se puede matar a miles de personas?
Tere, con 600 miligramos (300 ampollas x 2mg) podés matar fácil a 300 personas. Es terrorífico.
¿Y después se quejan de la inseguridad? Mientras dejen pasar esto, vamos de mal en peor.
Hay que cerrar esa frontera YA. Paraguay se está convirtiendo en el México argentino.
Marcelo, cerrar la frontera es imposible. Hay que atacar los laboratorios del otro lado.
Mi hijo estudia en Corrientes y me da pánico saber que esto anda dando vueltas por ahí.