La violencia en las escuelas ya no es un tema que se pueda barrer bajo la alfombra. Después del episodio de San Cristóbal del 30 de marzo en la escuela Mariano Moreno, los docentes rosarinos salieron a decir lo que muchos ya sabían: están desbordados y necesitan ayuda urgente.
Según informó Rosario3, la situación se agravó esta semana cuando un alumno del colegio María Auxiliadora llevó una bala en dos ocasiones. ¿La respuesta del sistema? Los maestros solos, sin herramientas, tratando de contener una bomba de tiempo que les explota en las manos.
Micaela Ramos, docente e integrante de Sadop Rosario, fue clara en Radio 2: "Nos excede ampliamente". Y no es para menos. Las últimas circulares del Ministerio de Educación de Santa Fe prohíben a los docentes manipular cualquier tipo de arma, pero no les dan alternativas concretas.
"Lo que se hace inmediatamente es ponerse al cuidado de los chicos y dar aviso al 911", explicó Ramos. Pero eso, reconoció, "dista de lo que consideramos que sería un paso a paso protocolar". En otras palabras: cada uno se las arregla como puede.
La docente fue al hueso del problema: "No hay un ABC, no aparece siempre de la misma manera". Y ahí está el quid de la cuestión. ¿Cómo pretenden que los maestros manejen situaciones de alta complejidad sin capacitación específica ni protocolos claros?
Pero hay un dato que duele más: en Santa Fe hay solo 42 personas trabajando en equipos socioeducativos para atender a toda la comunidad estudiantil provincial. "Lo cual vuelve el problema inabordable", sentenció Ramos. Es como pretender apagar un incendio con un vaso de agua.
La sindicalista recordó que en gestiones anteriores, cuando aparecían armas en las escuelas, se activaba un protocolo que incluía al equipo directivo, al socioeducativo provincial, supervisión y fuerzas de seguridad. Un abordaje integral que daba "espacio de tratamiento a un tema de altísima complejidad".
"La situación de violencia que estamos atravesando nos afecta diariamente", advirtió Ramos. "A lo mejor no porque aparezca un arma, pero las expresiones de violencia son constantes, afuera y adentro de la escuela". Una radiografía cruda de lo que viven los docentes rosarinos cada día.
El reclamo es claro: hace falta un "abordaje interdisciplinario y transversal" que no se limite a castigar a los alumnos. Porque la violencia escolar no se resuelve con más sanciones, sino con más contención profesional.
Los maestros ya dieron la voz de alerta. Ahora resta ver si las autoridades están dispuestas a escuchar antes de que sea demasiado tarde.

Comentarios (12)
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Soy maestra hace 20 años y esto es insostenible. Nos piden que seamos psicólogos, asistentes sociales y policías. ¡Basta!
42 personas para toda la provincia es una vergüenza. Así no se puede trabajar, los chicos necesitan más contención.
Y bueno, los padres también tienen que poner de su parte. No todo es culpa de la escuela.
Estoy de acuerdo con El Tano, pero los docentes también necesitan herramientas. No pueden estar solos ante esto.
En mis tiempos esto no pasaba. Ahora los pibes no respetan nada ni a nadie.
Marcelo, en tus tiempos también pasaba pero no se hablaba. Ahora por suerte se visibiliza el problema.
Trabajo en una escuela del centro y confirmo: estamos desbordados. Necesitamos psicólogos, trabajadores sociales, no podemos solos.
¿Y los padres dónde están? Siempre le echan la culpa a la escuela pero en casa no ponen límites.
Diego, tenés razón pero eso no quita que los docentes necesiten más apoyo. Las dos cosas pueden ser ciertas.
Mi hija es maestra y llega llorando a casa. Esto no puede seguir así, tienen que hacer algo YA.
Hay que meter más plata en educación, no en otras boludeces. Los pibes son el futuro.
En el colegio de mi hijo por suerte no pasa nada grave, pero igual se nota la tensión. Los maestros están nerviosos.