El sábado 12 de septiembre, Rosario vivió una noche histórica. Miles de personas marcharon hacia el Monumento Nacional a la Bandera para presenciar la ceremonia inaugural de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, el evento multideportivo más importante que organiza la ciudad en su historia reciente y uno de los escalones previos a los Juegos Panamericanos y Olímpicos.
Desde temprano, bajo un cielo plomizo y con temperaturas que recordaban más al invierno que a la primavera asomante, familias enteras, grupos de amigos y deportistas colmaron la peatonal Córdoba y los alrededores del Parque Nacional a la Bandera. El vallado en la altura de Laprida obligó a muchos a improvisar recorridos alternativos por Rioja o la avenida Belgrano. Un vecino, perdido entre la marea humana, lo resumió sin filtros: «No sé cómo mierda entrar. Hace 15 minutos que doy vueltas».
A las 17.20, unos cuarenta minutos antes del horario previsto para el pre-show, el Parque Nacional a la Bandera ya estaba colmado. La espera se mató como se puede en Argentina: con truco entre los más criollos y juegos de adivinanzas con el celular entre los más jóvenes. Cerca de La Fluvial, incluso, un par de pibes se armaron un picado, ajenos a los nervios de organizadores y productoras.
La fiesta arrancó puntual. A las 18 horas, tres aviones sobrevolaron el Monumento dejando estelas con los colores de la bandera argentina, dando inicio oficial al pre-show. Lo que siguió fue una suerte de comedia musical que repasó la historia del país: los inmigrantes, los laburantes, el campo y la ciudad. Juan Carlos Baglietto abrió el espectáculo con Canción con todos, el clásico de Armando Tejada Gómez que pide que se escuchen «todas las voces, todas», una elección que no fue casual para una ciudad que se define por su diversidad cultural.
Luego, Abel Pintos ofreció una versión de tinte litoraleño del himno nacional, antes de que comenzara la presentación de las delegaciones de los países participantes. Soledad Pastorutti se lució con el himno oficial de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, mientras una constelación de figuras del deporte argentino subía al escenario con las banderas protocolares de Odesur: Maxi Rodríguez, Chelito Delgado, Walter Herrmann, Sebastián Crismanich y Cecilia Carranza Saroli, entre otros, representando décadas de gloria deportiva nacional.
Los Juegos Suramericanos son organizados por la Organización Deportiva Suramericana (Odesur) y reúnen a atletas de toda América del Sur en disciplinas que van desde el atletismo hasta deportes autóctonos de la región. Para Santa Fe y Rosario, ser sede implica no solo una inversión en infraestructura deportiva sino también una apuesta concreta por el turismo y la proyección internacional de la provincia. Se trata, en palabras de los propios organizadores, del punto más alto de un proceso que busca convertir a la región en la capital del deporte argentino.
Más allá del espectáculo y la logística, la noche del sábado dejó una imagen que trasciende lo deportivo: decenas de miles de personas eligieron el frío, las vueltas y la incomodidad para ser parte de algo más grande. En una ciudad y un país que atraviesan tensiones de todo tipo, el deporte volvió a demostrar su capacidad de convocar, de generar identidad colectiva y de funcionar —como en la antigüedad olímpica— como un paréntesis necesario. Los Juegos ya están en marcha. Rosario tiene su fiesta.

Comentarios (14)
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Estuve ahí con mis hijos y fue emocionante. Ver a Maxi Rodríguez en el escenario con la bandera me hizo llorar. Rosario se merece esto y mucho más.
Todo muy lindo el show pero alguien sabe cuánto costó todo esto? Porque los impuestos los pagamos todos y me gustaría saber si el presupuesto se respetó o se fue a la marchanta como siempre.
Respondo al de arriba: la inversión en infraestructura deportiva genera retorno en turismo, empleo y visibilidad internacional. No todo es gasto, hay inversiones que tienen sentido. Informate antes de opinar.
Sí claro, el retorno en turismo. El mismo argumento de siempre para justificar cualquier gasto. Después resulta que los hoteles los llenaron con las delegaciones a precio subsidiado. Ya vi esa película.
Fui con mi marido y llegamos tardísimo porque no entendíamos por dónde entrar. Dieron mil vueltas con el vallado. Igual una vez adentro fue hermoso, Abel Pintos estuvo increíble.
Lo de Baglietto con Canción con todos fue un golazo de elección. Esa canción es Rosario, es el litoral, es Argentina. Muy emotivo.
Hermoso todo, pero me pregunto si los deportistas locales van a tener el apoyo que merecen después de que se apaguen las luces del espectáculo. Siempre pasa lo mismo: gran fiesta y después abandono.
Los pibes jugando al picado al lado de La Fluvial mientras todo el mundo miraba para arriba... eso es Rosario puro. Me encantó ese detalle de la nota.
Crismanich campeón olímpico en Londres 2012, qué recuerdos. Que esté en el escenario es un reconocimiento justo. Esos atletas laburan años en el anonimato.
Mientras tanto en el barrio no hay luz desde el jueves. Pero bueno, el show tiene que seguir.
Entiendo la bronca pero son cosas distintas. Los problemas de infraestructura barrial y un evento deportivo internacional no se excluyen entre sí. Se puede exigir las dos cosas.
La Sole estuvo tremenda. Esa voz no falla nunca. Lástima que no la dejaron cantar más.
Que Rosario sea sede de esto es un logro enorme en términos de gestión. Más allá de la política, hay que reconocer el trabajo de organización. No es fácil montar algo así.